jueves, 18 junio 2026
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“El mae de los perros” muerde el polvo: Sala IV le da una jalada de orejas por grabar sin permiso

La Sala Constitucional frenó en seco a Rubén Rodríguez, el popular “mae de los perros”, quien esta vez no pudo ladrar más alto que la ley.

Según dio a conocer el medio ¡Qué Torta!, los magistrados rechazaron el recurso de amparo que Rodríguez presentó contra la Municipalidad de Vázquez de Coronado, luego de que intentara filmar dentro del edificio sin autorización.

El fallo, aprobado con seis votos a favor y uno en contra, deja claro que no todo lo que se graba puede pasar por “derecho a la información”. La Sala concluyó que en los hechos ocurridos el 8 de setiembre de 2025, el activista no fue víctima de ninguna agresión ni se le impidió acceder a la información pública, como él había alegado.

Rodríguez aseguraba que funcionarios municipales lo habían amenazado, insultado —incluso llamándolo “marica”— y que la policía fue llamada para sacarlo del lugar. Sin embargo, el tribunal determinó que no existió prueba alguna de esas supuestas agresiones.

En su recurso, el defensor de animales también alegó censura, afirmando que se le negó su derecho a grabar dentro de las instalaciones municipales. Pero los magistrados fueron tajantes: el video que él mismo subió a redes, mostrando la sesión completa del concejo, demuestra que nadie le impidió realizar su labor.

Todo comenzó cuando Rodríguez intentó filmar al funcionario Alberto Solano, encargado del soporte técnico de las transmisiones oficiales. Solano se negó a ser grabado, argumentando que su función no formaba parte de un acto público sino de un trabajo interno. La Municipalidad respaldó esa posición y sostuvo que el “mae de los perros” podía grabar la sesión sin necesidad de apuntar la cámara hacia los trabajadores.

Finalmente, la Sala IV coincidió con el argumento municipal: el derecho a la información no equivale a grabar a cualquier persona sin consentimiento.
El autodenominado fiscal de las injusticias se llevó esta vez un recordatorio judicial de que la transparencia no se impone con cámara en mano, y que grabar sin permiso no convierte a nadie en héroe.

*Con información de ¡Qué Torta!

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