La conversación económica de estos días gira en torno a un dato que pocos imaginaron ver tan pronto: el tipo de cambio del dólar regresó a valores que el país no registraba desde el 2005, un fenómeno que marca ya tres años consecutivos de apreciación del colón. Aunque para muchos hogares esta noticia parece positiva, el impacto se mueve en múltiples direcciones y no todos ganan con este escenario.
Un fenómeno que viene cocinándose desde hace rato
Mientras algunos sectores apenas notaron la baja en las pizarras bancarias, los economistas venían siguiendo una tendencia clara: Costa Rica ha experimentado un flujo constante de dólares, empujado por tres pilares principales:
- Turismo en recuperación y crecimiento, con cifras que superan incluso años prepandemia.
- Llegada sostenida de inversión extranjera, especialmente en zonas francas.
- Políticas del Banco Central enfocadas en estabilidad y control de la inflación, lo que ha generado confianza en el colón.
Este combo de factores mantiene más dólares circulando y, por ende, presiona el tipo de cambio a la baja.

¿A quién favorece y a quién perjudica esta caída?
El comportamiento del dólar nunca es neutro y cada sector lo vive de forma distinta:
Beneficiados
- Deudores en dólares: Quienes tienen préstamos en esta moneda están viendo cuotas más bajas.
- Consumidores en general: Productos importados, combustibles y algunos servicios tienden a aliviar sus precios.
Perjudicados
- Exportadores: Reciben menos colones por cada dólar que venden, lo que recorta márgenes y complica la competitividad.
- Familias que reciben remesas: Los montos enviados desde el exterior rinden menos al convertirlos en colones.
Lo que podría venir: estabilidad o turbulencia
Aunque la tendencia ha sido clara por tres años, los analistas no descartan episodios de volatilidad. Factores globales como decisiones de la Reserva Federal, tensiones comerciales o cambios abruptos en los precios internacionales pueden mover la aguja de un momento a otro.
Además, si el flujo de divisas disminuye, el tipo de cambio podría corregirse al alza.
En otras palabras: el dólar puede seguir bajo… hasta que deje de estarlo. Y ese punto dependerá de variables tanto locales como internacionales.


