La multinacional Intel anunció un drástico giro en su modelo de negocios que incluye el cierre gradual de su planta de ensamblaje y prueba en Costa Rica, una medida que forma parte de una reestructuración global que afectará a unos 25.000 empleados en distintas regiones.
La noticia, que se dio a conocer oficialmente el jueves 24 de julio mediante un comunicado de prensa y un mensaje interno a sus colaboradores, fue confirmada por el propio director ejecutivo de la firma, Lip-Bu Tan, quien envió una carta a todo el personal a nivel mundial para explicar los motivos detrás de la decisión.
“Se acabaron los cheques en blanco”
Con un tono firme, el CEO dejó claro que Intel abandonará las inversiones sin justificación financiera. “No habrá más cheques en blanco. Cada inversión debe tener sentido económico”, afirmó. Su objetivo es implementar una gestión más prudente del capital, reduciendo ineficiencias y consolidando operaciones en regiones estratégicas.
Entre esas regiones se encuentran Asia, particularmente Vietnam y Malasia, países donde Intel concentrará ahora sus operaciones de ensamblaje y prueba, lo que deja fuera a la planta de Belén, Heredia, en Costa Rica.
¿Qué pasará con Costa Rica?
Aunque el cierre de la operación de ensamblaje representa un golpe importante, el director ejecutivo subrayó que Costa Rica sigue siendo un punto estratégico en el ecosistema global de la compañía.
“Costa Rica continúa siendo un sitio grande e importante para Intel, con equipos clave de ingeniería y funciones corporativas”, aseguró Tan. La empresa mantiene a más de 2.000 colaboradores en funciones de Intel Products (enfocados en desarrollo e innovación) e Intel Corporate (servicios compartidos).
Esto indica que, aunque se pierde una parte significativa del componente operativo, el país mantiene su rol en áreas de alto valor agregado.
Una reestructuración con lecciones del pasado
Esta no es la primera vez que Intel cierra una planta en territorio nacional. En 2014, la compañía tomó una decisión similar al clausurar su línea de manufactura de microprocesadores, lo que significó el despido de aproximadamente 1.500 trabajadores.
Diez años después, la historia parece repetirse, aunque bajo un enfoque distinto: esta vez, la decisión viene acompañada de una revisión completa de las operaciones a nivel global, como lo expresó el propio CEO durante una conferencia con inversionistas.
“El proceso de evaluación ya inició y seguirá siendo una prioridad durante el tercer trimestre”, comentó Tan. “Buscamos eliminar redundancias y aumentar la rendición de cuentas en todos los niveles de la compañía”, añadió.
Estrategia global más selectiva y disciplinada
Lip-Bu Tan enfatizó que Intel adoptará una nueva disciplina financiera. Como ejemplo, mencionó que se cancelaron proyectos de manufactura en Alemania y Polonia, priorizando inversiones que sean sostenibles en el tiempo.
La compañía pretende ahora consolidar sus operaciones en sitios con mayor escala y eficiencia, como Asia. Esto también busca corregir decisiones pasadas que, según reconoció el CEO, resultaron “imprudentes y excesivas”.
Impacto local y reflexiones futuras
El cierre de esta unidad en Costa Rica plantea preguntas sobre la estabilidad de la inversión extranjera directa en el país y sobre el rumbo del sector tecnológico nacional. Sin embargo, el mantenimiento de áreas de ingeniería y servicios corporativos también refleja que el talento costarricense sigue siendo altamente valorado en las operaciones de alto nivel.
Además, este nuevo capítulo en la relación Intel-Costa Rica resalta la importancia de que el país diversifique su oferta y fortalezca sus capacidades en áreas como innovación, ciberseguridad, inteligencia artificial y ciencia de datos, con el fin de seguir siendo un polo tecnológico relevante a nivel regional.


