El estadio Ricardo Saprissa vibró este domingo con el regreso de Ricardo Blanco, uno de los jugadores más queridos por la afición morada. Después de dos años y cuatro meses fuera del fútbol profesional, el lateral derecho volvió a vestir la camiseta del Deportivo Saprissa y a sentir la emoción del juego.
Con 36 años, Blanco volvió a pisar la cancha tras superar una lesión en el tobillo derecho que lo llevó a pasar por ocho cirugías y una larga recuperación. Pero nada le quitó las ganas de volver.
“Feliz, todo esto gracias a Dios. Nunca me di por vencido, es la única señal de que no se rindan nunca, no solo en el fútbol. El reto viene y va, la familia, la perseverancia, la fe y la paz es lo que vale la pena”, declaró visiblemente conmovido a Teletica Deportes.
Su regreso no solo significó una victoria personal, sino también un impulso anímico para su equipo, que derrotó 2-1 a Puntarenas en La Cueva.
“Me dijeron que nunca volvería a jugar al fútbol y aquí estoy. Pasé la noche con ansiedad, ganas de llorar, pero reconozco lo que Dios me enseñó en este tiempo y ahora lo valoro más que nunca”, confesó mientras sostenía a su hija en brazos.
Después de años de incertidumbre y dolor físico, Blanco volvió a sonreír dentro del campo. La Cueva se levantó para aplaudirlo, reconociendo no solo al jugador, sino al hombre que jamás se rindió.


