martes, 23 junio 2026
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Piden excluir a Francisco Rivas de la Galería del Deporte Costarricense tras graves denuncias

El prestigio deportivo de Francisco Rivas, entrenador histórico de la natación costarricense, enfrenta un nuevo capítulo de cuestionamientos. Según reveló La Jornada CR, se presentó una denuncia formal ante el Consejo Nacional del Deporte para que se investigue al exentrenador y se determine si debe ser excluido de la Galería Costarricense del Deporte.

La petición surge tras los testimonios de varios nadadores que aseguran haber sido víctimas de abusos físicos, psicológicos y de control extremo por parte de Rivas. La más contundente fue la de la medallista olímpica Claudia Poll, quien rompió el silencio en el programa Interferencia de la Universidad de Costa Rica.

Con la voz entrecortada, pero firme, la única campeona olímpica de Costa Rica relató: “Sufrí todas las agresiones posibles”. Poll aseguró que su exentrenador invadía su vida personal de forma obsesiva: “Siempre revisaba mis cosas personales, me robó celulares, investigaba mis redes sociales (…) revisó mi basura; una vez sacó condones usados de la basura de mi casa, les sacó fotocopia y me exigió que le dijera de quién eran”.

La campeona también denunció que Rivas llegó a pagar para que la espiaran en secreto y que incluso intentaba controlar sus relaciones personales: “A mi pareja le dijo que se podía coger a cualquiera, menos a mí, porque solo podía entrenar”.

Una denuncia que une generaciones

Poll no habló sola. Junto a ella estuvieron los exnadadores Marcela Cuesta Jiménez y Manuel Rojas Giralt, quienes respaldaron sus palabras. Cuesta, referente de los años 80, recordó cómo abandonó la natación a los 16 años tras vivir episodios de abuso: “Me decía que era maravillosa, una excelente nadadora, pero que Dios me hizo estúpida”.

La nadadora, que denunció formalmente a Rivas en diciembre del 2023, cuestionó el silencio de la época: “El abuso constante —físico, psicológico y sexual— era un secreto a voces. Dirigentes, padres de familia y compañeros parecían saberlo, pero el silencio era absoluto. Nadie denunciaba, nadie confrontaba”.

Para Poll, el tema trasciende lo personal: “Necesitamos leyes que sirvan de algo”, exigió, reclamando que la voz de las víctimas no quede en archivos olvidados ni en homenajes vacíos.

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