El pitazo final confirmó lo que miles de aficionados vivieron con el corazón en la mano: el Clásico Nacional volvió a inclinarse a favor del Deportivo Saprissa, que derrotó 2-1 a Liga Deportiva Alajuelense en un duelo cargado de intensidad, presión y momentos decisivos.
Desde el arranque quedó claro que los morados no estaban para especular. Apenas al minuto 6, Luis Javier Paradela rompió el equilibrio con una definición que silenció cualquier intento rojinegro de acomodarse en el terreno. El gol tempranero obligó a la Liga a replantear su libreto desde muy temprano.
Un empate que reanimó a la Liga
La respuesta manuda llegó al 34’. Ronaldo Cisneros aprovechó su oportunidad y puso el 1-1, devolviendo la ilusión a los rojinegros y equilibrando un compromiso que ya se jugaba con dientes apretados. El empate le dio oxígeno al equipo erizo y elevó la tensión en cada balón dividido.
Con el marcador igualado, el segundo tiempo se transformó en un pulso estratégico. Ambos técnicos movieron piezas, ajustaron líneas y apostaron por el detalle mínimo.
Ariel Rodríguez firmó el golpe definitivo
Cuando el empate parecía inamovible y el reloj se acercaba al final, Ariel Rodríguez apareció al minuto 82 para inclinar definitivamente la balanza. Su anotación desató la euforia en el sector morado y dejó a la Liga contra el tiempo, sin margen de reacción.
El cierre fue intenso, con intentos desesperados por parte de Alajuelense, pero el orden defensivo tibaseño resistió hasta el silbatazo final.
Un triunfo que pesa en la tabla y en lo anímico
Más allá de los tres puntos, la victoria representa un golpe anímico importante para Saprissa en una rivalidad que trasciende el campeonato. Ganar el Clásico no solo suma en la tabla; también fortalece la confianza, el camerino y la conexión con la afición.
Alajuelense, por su parte, deberá analizar los detalles que terminaron marcando diferencia en un compromiso que se definió por momentos puntuales y eficacia en el área.
El Clásico Nacional volvió a demostrar por qué es el partido que paraliza al país. Esta vez, la noche fue morada.


