Alajuelense no dejó espacio para la duda. En el Morera Soto, la Liga salió con hambre de final y con un mensaje claro: la 31 la quiere ya. Asfixiante, punzante y con pegada, el equipo rojinegro pasó por encima de Municipal Liberia y selló su boleto con un 3-0 contundente, para un global de 4-1 que refleja lo visto en la cancha.
Desde el arranque, los manudos marcaron el ritmo. Presión alta, posesiones largas, vértigo por las bandas y picardía en el último tercio. Liberia intentó resistir con orden defensivo, pero la resistencia fue apenas un trámite antes del estallido rojinegro.
El golpe llegó justo antes del descanso. Celso Borges abrió la cuenta al 41’, y apenas dos minutos después Ronaldo Cisneros duplicó la ventaja (43’), dejando la serie prácticamente sentenciada antes del entretiempo.
El primer tiempo fue un monólogo de los dirigidos por Óscar Ramírez. Ganaron los duelos, se adueñaron de los segundos balones y empujaron constantemente contra un rival al que la pelota le duraba poco y parecía incomodarle cada salida. Del otro lado, el equipo de Saturnino Cardozo sufrió el ritmo y el asedio.
En el complemento, con el 2-0 asegurado, la Liga bajó una marcha y apostó por el contragolpe, mientras los liberianos buscaron sorprender con remates de media distancia. Los espacios, sin embargo, eran mínimos y el control siguió siendo rojinegro.
Ya en tiempo de reposición, Diego Campos le puso la cereza al pastel desde el punto de penal (90+3’), cerrando una noche redonda en casa.
Ahora, Alajuelense espera rival para la gran final, que saldrá este domingo a las 4:00 p. m. de la serie entre Saprissa y Cartaginés, donde los morados llevan ventaja de 2-1 en el global.
Y ojo al dato: si la Liga no logra imponerse en esa final, ya tiene asegurado su lugar en una eventual gran final, gracias a su condición de líder general del torneo. El sueño de la 31 sigue más vivo que nunca.


