Con las temperaturas cayendo y los amaneceres cada vez más fríos en varias regiones del país, muchas personas optan por compartir cama con sus mascotas, especialmente con sus perros. Además de ser una compañía fiel, su calor corporal puede convertirse en un excelente aliado para las noches heladas. Pero, ¿es esta práctica tan buena como parece?
Veterinarios costarricenses coinciden en que dormir con perros puede ofrecer beneficios emocionales y físicos, pero también advierten que existen riesgos sanitarios y problemas de descanso que deben valorarse antes de tomar la decisión.
El cariño no se discute, pero hay que poner reglas
Compartir la cama con tu perro puede fortalecer el vínculo afectivo, generar una mayor sensación de seguridad emocional e incluso reducir el estrés y la ansiedad, según explicó la veterinaria Marcela Mora, experta en comportamiento animal.
“Muchos dueños encuentran en su mascota una compañía reconfortante al dormir. Se sienten menos solos, descansan más tranquilos y, sobre todo en invierno, el calor del cuerpo del animal ayuda a regular la temperatura bajo las cobijas”, afirma Mora.
Sin embargo, no todo es tan bonito como parece.
¿Cuáles son los riesgos?
Dormir con perros también puede afectar negativamente la calidad del sueño. Algunos se mueven mucho, jadean o hacen ruidos durante la noche que pueden provocar interrupciones al descanso profundo.
Y no menos importante: la higiene. “Aunque estén vacunados y desparasitados, los perros pueden traer ácaros, polvo o bacterias del patio o de la calle. Si no se les limpia bien antes de dormir, podrían contaminar la cama y generar alergias o infecciones”, advierte el veterinario Randall Zúñiga, del Colegio de Médicos Veterinarios de Costa Rica.
Además, si alguien en la casa sufre de asma o alergias respiratorias, el contacto estrecho con el pelo del perro mientras duerme podría agravar los síntomas.
¿Qué se recomienda hacer entonces?
Si decidís compartir tu cama con tu perro durante la temporada fría, lo ideal es establecer ciertos cuidados básicos:
Asegurate de que esté limpio, seco y libre de pulgas o garrapatas.
Evitá que suba a la cama después de paseos si no ha sido aseado.
Mantené al día su esquema de vacunación y desparasitación.
Marcá límites, como un espacio definido en la cama o cobijas exclusivas para él.
Ahora bien, si preferís mantener a tu peludo fuera del colchón, hay alternativas cómodas y cálidas para él. Muchos veterinarios recomiendan camas elevadas, mantas térmicas o incluso camisetas especiales para el frío, especialmente si se trata de razas pequeñas o de pelo corto.
En zonas como Cartago, Los Santos o San Isidro de El General, donde las temperaturas pueden bajar bastante por la noche, lo importante es que tu perro tenga un espacio cálido, seguro y libre de corrientes de aire.


