El colágeno se ha convertido en una de las palabras más escuchadas en el mundo del bienestar. Desde cápsulas y bebidas hasta cremas y sueros, las opciones parecen infinitas. Sin embargo, detrás del marketing hay una pregunta clave que muchos costarricenses se hacen: ¿cuál es la mejor manera de aprovecharlo —tomarlo, aplicarlo o inyectarlo— para que realmente funcione?
Una proteína esencial que envejece con nosotros
El colágeno es una proteína estructural que mantiene firmes la piel, los huesos, las articulaciones, los tendones y hasta el cabello. Nuestro cuerpo lo produce de forma natural, pero con el paso de los años —y factores como la exposición al sol, el tabaquismo, el estrés o el consumo de alcohol— esa producción disminuye.
Esa pérdida progresiva es la que provoca arrugas, flacidez y molestias articulares, lo que explica por qué tantas personas buscan maneras de “reponerlo” a través de suplementos o tratamientos estéticos.
Lo que dicen los expertos
De acuerdo con la dermatóloga Emma Wedgeworth, tomar colágeno por vía oral puede tener beneficios modestos. “La piel es el órgano con mayor capacidad de renovación, por lo que algunos péptidos podrían aprovecharse mejor que en otros tejidos”, explicó.
Sin embargo, Wedgeworth también advierte que los estudios aún son limitados: los suplementos deben pasar por el sistema digestivo y se descomponen en aminoácidos antes de llegar a la piel. En otras palabras, no todo el colágeno que tomamos termina donde queremos.
Por otro lado, aplicarlo directamente sobre la piel, mediante cremas o mascarillas, no tiene un efecto real, ya que las moléculas de colágeno son demasiado grandes para penetrar las capas profundas de la dermis.
El dermatólogo Faisal Ali, del Hospital Mid Cheshire, lo resume de forma sencilla: “El mejor tratamiento para conservar el colágeno que ya tenemos es usar protector solar todos los días”. Además, considera que los métodos que realmente estimulan su producción —como el láser o la microaguja— son eficaces, pero costosos.
Los alimentos también cuentan
No todo depende de suplementos o cosméticos. La Clínica Universidad de Navarra recuerda que una alimentación rica en proteínas, vitamina C, zinc y magnesio ayuda a mantener una buena producción de colágeno.
Entre los alimentos recomendados están el pescado, el pollo, el huevo, los lácteos, las legumbres y los caldos hechos con huesos o cartílagos.
La vitamina C, presente en frutas como la naranja, la fresa, el kiwi y la guayaba, también es fundamental para que el cuerpo pueda fabricar y absorber mejor esta proteína.
¿A qué edad conviene suplementar?
Aunque el cuerpo produce colágeno de forma natural, los especialistas coinciden en que a partir de los 25 años esa producción comienza a disminuir, por lo que algunas personas pueden considerar el uso de suplementos orales como medida preventiva.
Entre los 50 años o más, la reducción es más notable, y los expertos recomiendan, bajo orientación médica, dosis diarias de alrededor de 10 gramos de colágeno hidrolizado, acompañado de vitamina C y magnesio para mejorar su absorción.
La conclusión
El colágeno no es una “fuente de juventud” instantánea, pero sí puede ser un aliado cuando se combina con hábitos saludables: buena alimentación, protección solar y descanso suficiente.
La ciencia aún estudia hasta qué punto los suplementos logran resultados visibles, pero lo cierto es que mantener un estilo de vida equilibrado sigue siendo la fórmula más efectiva para conservar la piel firme y las articulaciones sanas por más tiempo.


