Una nueva ola de calor mantiene en alerta a varios países del sur de Europa, donde los incendios forestales continúan dejando miles de evacuados y extensas áreas consumidas por las llamas. Francia, España y Portugal concentran algunos de los focos más preocupantes, mientras los equipos de emergencia luchan por evitar que el fuego siga avanzando.
Francia mantiene bajo control el incendio de Burdeos
Las autoridades francesas informaron que el gran incendio que afecta el departamento de Gironda, en las cercanías de Burdeos, permanece estabilizado después de que las llamas dejaran de avanzar durante la noche.
Pese a ello, la emergencia continúa, ya que el fuego ha consumido unas 42.000 hectáreas y más de 220.000 personas permanecen fuera de sus hogares sin una fecha definida para regresar.
En las labores de extinción participan unos 2.500 bomberos, además de 1.700 agentes de policía y gendarmería, 1.500 militares, voluntarios y agricultores que colaboran en las operaciones. También se utilizan 18 aeronaves para lanzar agua y retardante sobre las zonas afectadas.
Las autoridades advirtieron que el pronóstico de temperaturas cercanas a los 40 °C en el suroeste francés podría complicar nuevamente el control del incendio durante los próximos días.
El presidente Emmanuel Macron se desplazó este lunes a la zona afectada para supervisar las labores de emergencia, mientras Alemania envió helicópteros y equipo especializado como apoyo.
España enfrenta el incendio más devastador de su historia
La situación también continúa siendo crítica en España, donde varios incendios permanecen activos y afectan a más de 170.000 personas entre evacuadas y confinadas.
El foco más grave se localiza en Burgohondo, en la provincia de Ávila, considerado ya el incendio forestal más devastador registrado en el país. Después de cinco días activo, mantiene evacuadas a unas 40.000 personas en 16 municipios y ha generado un perímetro de aproximadamente 160 kilómetros.
La Comunidad de Madrid es otra de las regiones más golpeadas, con más de 31.000 evacuados y cerca de 19.000 personas confinadas debido al avance de las llamas.
En la provincia de Castellón, el incendio de Vall d’Uixó ya ha destruido alrededor de 7.500 hectáreas. Aunque las autoridades consideran que el fuego dejó de estar fuera de control, más de 400 efectivos terrestres y 25 medios aéreos continúan trabajando para extinguirlo.
Las evacuaciones en esa zona afectan a unas 16.000 personas, mientras cerca de 64.000 permanecen confinadas como medida preventiva.
Portugal teme que el fuego cruce la frontera
Portugal combate seis incendios forestales de importancia, uno de ellos en la región de Bragança, muy cerca de la frontera con España.
Las autoridades portuguesas reconocieron que existe riesgo de que las llamas se extiendan hacia territorio español, por lo que ambos países coordinan las labores de extinción.
En ese sector trabajan más de un centenar de bomberos, apoyados por decenas de vehículos y siete aeronaves, algunas enviadas desde España.
Otros dos incendios generan preocupación en las regiones de Guarda y Santarém, donde cientos de bomberos permanecen desplegados para intentar contener el avance del fuego.
Los equipos de emergencia enfrentan dificultades adicionales debido a que varios de los incendios se desarrollan en zonas montañosas de difícil acceso, lo que limita el ingreso de vehículos terrestres y obliga a depender en mayor medida de los recursos aéreos.


