Alejandro Arias Monge, alias “Diablo”, no se rindió porque se hubiera quedado sin municiones.
Cuando decidió salir de la vivienda donde permanecía rodeado por agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), dentro de la propiedad todavía había 2.750 municiones para pistolas calibre 9 milímetros y fusiles de alto poder.
El director interino del OIJ, Michael Soto, estimó que, de haberse utilizado todo ese arsenal, el enfrentamiento podía haberse prolongado al menos una hora más.
Ese dato dimensiona el momento en que terminó la resistencia de uno de los hombres más buscados del país.
Después de entre 45 y 50 minutos de combate, Arias Monge salió hasta el corredor frontal de la vivienda y se sentó junto a una columna. Poco después hizo lo mismo Jonathan Pérez Méndez, alias “Tan”, quien también quedó detenido.
Ocho agentes heridos para llegar hasta ellos
El costo del operativo fue alto.
Ocho agentes del OIJ resultaron heridos durante la intervención en San Bernardino de Horquetas de Sarapiquí. Las lesiones fueron de diferente gravedad y algunos funcionarios tuvieron que ser evacuados desde una zona de difícil acceso.
Uno de los oficiales sufrió una lesión grave en una pierna y tuvo que ser trasladado hasta una plaza cercana para facilitar su atención.
Las condiciones meteorológicas incluso impidieron que un helicóptero que apoyaría la evacuación pudiera aterrizar cerca del sitio, obligando a modificar el procedimiento para sacar a los heridos.
Michael Soto calificó posteriormente la intervención como una de las operaciones más difíciles que ha enfrentado durante su carrera.
Tres objetivos terminaron reunidos en una misma propiedad
La operación adquirió una dimensión todavía mayor porque el OIJ originalmente investigaba por separado a tres importantes objetivos.
Los equipos de inteligencia seguían a alias “Diablo”, alias “Tan” y Ronnie José Ríos Oconitrillo, conocido como “Coco Guácimo”.
Las autoridades preparaban intervenciones distintas, pero durante las labores de vigilancia determinaron que los tres coincidieron en una misma vivienda durante la noche previa al operativo.
Ese encuentro permitió concentrar la intervención en un único punto.
El resultado fue la captura de Arias Monge y Pérez Méndez.
Ríos Oconitrillo murió durante el enfrentamiento armado con los agentes.
Sus estructuras aparecen ligadas a 360 homicidios
El OIJ considera que la relevancia de la operación no se limita a las personas detenidas.
Las estructuras criminales relacionadas con “Diablo”, “Tan” y “Coco Guácimo” están vinculadas policialmente con aproximadamente 360 homicidios investigados durante los últimos años.
Soto hizo una precisión sobre esa cifra: no significa que los tres hombres sean individualmente responsables de 360 asesinatos, sino que corresponde a casos asociados con las organizaciones que encabezaban.
El desglose presentado por las autoridades relaciona unos 200 casos con la estructura de “Diablo”, aproximadamente 100 con la de “Tan” y alrededor de 60 con la de “Coco Guácimo”.
Una casa preparada para vigilar y resistir
El lugar donde fueron localizados también ayuda a explicar la complejidad de la captura.
La propiedad estaba situada en una zona rural de Sarapiquí y los investigadores determinaron que sus ocupantes utilizaban drones para vigilar el perímetro.
De acuerdo con la reconstrucción del OIJ, esa vigilancia aérea obligó a los equipos policiales a estudiar los movimientos de los aparatos antes de ejecutar el ingreso.
Dentro de la vivienda encontraron además un importante arsenal.
Entre las armas reportadas aparecen tres fusiles AK-47, dos AR-15 y un fusil calibre .308, además de armas cortas, cargadores y abundante munición.
El hallazgo refuerza la valoración policial de que el grupo estaba preparado para responder a una eventual intervención.

Las paredes muestran la dimensión del combate
Una vez controlada la propiedad, los investigadores comenzaron a dimensionar lo ocurrido.
Soto pidió contabilizar los orificios producidos por armas de fuego en la vivienda.
El resultado fue aproximadamente 2.500 impactos de bala, localizados tanto en paredes interiores como exteriores.
Según la explicación del OIJ, parte de los disparos fueron realizados desde el interior hacia los agentes, mientras otros corresponden a la respuesta policial desde afuera.
A esos impactos se sumaron las 2.750 municiones que todavía permanecían disponibles cuando terminó el enfrentamiento.
Por eso, para las autoridades, la rendición de “Diablo” y “Tan” no llegó cuando su capacidad de fuego estaba agotada.
Llegó cuando todavía podían continuar disparando.
INFORMACION INFORME DEL OIJ


