miércoles, 8 julio 2026
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Mujer se despertó sin saber que ya había dado a luz: encontró a su bebé entre las sábanas del hospital

"Pensé que mi bebé había muerto": madre relata el impactante parto que ocurrió mientras dormía

Una mujer canadiense aseguró haber vivido uno de los momentos más impactantes de su vida al descubrir que ya había dado a luz sin haberse percatado del nacimiento de su hijo. El recién nacido fue encontrado entre las sábanas de la cama del hospital varios minutos después, cuando el personal médico intentaba localizar sus latidos.

La protagonista de esta historia es Carolina Moreno, de 27 años, quien compartió su experiencia a través de TikTok y posteriormente amplió los detalles en una entrevista con la revista People. Aunque su hijo actualmente tiene tres meses y se encuentra en buen estado de salud, la madre reconoce que aquel episodio la dejó profundamente afectada.

Todo ocurrió durante una inducción del parto. Moreno ingresó al hospital para dar a luz y, tras los exámenes de rutina, los médicos detectaron que era portadora de estreptococo del grupo B (GBS), una bacteria relativamente frecuente durante el embarazo que puede transmitirse al bebé durante el parto si no se administra tratamiento preventivo.

Por ese motivo, el equipo médico inició la aplicación de antibióticos antes de avanzar con el procedimiento obstétrico. La mujer explicó que ya presentaba tres centímetros de dilatación y un cuello uterino favorable, por lo que el proceso evolucionó con mayor rapidez que en sus embarazos anteriores.

Más adelante, los profesionales rompieron artificialmente la bolsa amniótica y comenzaron a administrarle Pitocina, un medicamento utilizado para estimular las contracciones uterinas cuando el trabajo de parto necesita ser inducido o reforzado.

Sin embargo, el dolor aumentó considerablemente y Moreno solicitó una epidural. Según relató, el alivio no fue inmediato, ya que pasó cerca de una hora antes de que el medicamento hiciera efecto, incluso después de solicitar dosis adicionales mediante el sistema de administración.

Una vez controlado el dolor, la mujer se quedó profundamente dormida. En la habitación permanecían su esposo, una hermana y una prima, mientras el personal de enfermería continuaba monitoreando periódicamente el estado del bebé mediante un monitor fetal.

Durante esas revisiones, la alarma del equipo sonó en varias ocasiones porque los profesionales no lograban identificar con claridad los latidos cardíacos del bebé. En un principio nadie interpretó la situación como una emergencia, ya que, según la madre, el pequeño se movía constantemente y eso ya había provocado dificultades similares para obtener el registro.

«A veces cambiaba de posición y el monitor dejaba de captar los latidos, así que pensamos que estaba ocurriendo lo mismo», recordó.

La preocupación aumentó cuando pasaban los minutos y la enfermera seguía sin encontrar la frecuencia cardíaca fetal. Fue entonces cuando Moreno terminó de despertarse y comenzó a temer que algo grave hubiera sucedido.

Mientras intentaban continuar con la revisión, la enfermera le pidió que cambiara de posición. Al colocar nuevamente las manos sobre el abdomen, notó que algo no parecía normal.

En ese instante, la madre confesó que el peor escenario pasó por su mente.

«Pensé que mi bebé había muerto», relató al recordar la angustia que sintió mientras el personal seguía intentando entender lo que ocurría.

Pocos segundos después, cuando trató de mover las piernas, sintió que había algo entre las cobijas de la cama. Inicialmente creyó que podía tratarse de la placenta o de algún otro tejido propio del parto, pero nunca imaginó que su hijo ya había nacido.

La enfermera levantó las mantas y encontró al recién nacido acostado boca abajo entre las sábanas.

El bebé permanecía completamente en silencio, lo que provocó momentos de enorme tensión dentro de la habitación.

Moreno recordó que entró en pánico al verlo inmóvil y sin llorar. Su principal temor era que hubiera permanecido varios minutos bajo las cobijas sin recibir atención inmediata.

La enfermera reaccionó de forma rápida, tomó al recién nacido y comenzó a estimularlo hasta conseguir que respirara con normalidad y emitiera su primer llanto.

«Le grité a mi esposo. Él pensó que simplemente se había perdido el parto, pero la realidad es que todos nos lo habíamos perdido», contó entre risas y emoción al recordar el desconcertante momento.

A pesar del desenlace positivo, la madre afirma que la experiencia fue profundamente traumática y que necesitó tiempo para asimilar lo sucedido. Explicó que aún hoy le cuesta creer que su hijo naciera de manera completamente espontánea mientras ella permanecía dormida bajo los efectos de la epidural.

Con el paso de los meses, asegura que el comportamiento tranquilo del bebé parece explicar, en parte, por qué nadie notó inmediatamente el nacimiento.

«Es un bebé muy calmado. Lo acuestas y se queda dormido; casi no llora», comentó.

Al recordar todo lo ocurrido, Moreno resume el episodio con una frase que, según dice, todavía le resulta difícil de creer: «La enfermera no fue quien lo recibió; mi hijo prácticamente nació por sí solo».

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