La cuenta regresiva para el debut de la selección de la República Democrática del Congo en el Mundial 2026 ha estado marcada por desafíos que fueron mucho más allá del terreno de juego. Mientras otras selecciones concentraban sus esfuerzos únicamente en la preparación deportiva, el combinado africano tuvo que superar estrictas medidas sanitarias relacionadas con el brote de ébola que afecta a su país.
Luego de permanecer bajo un protocolo especial de aislamiento preventivo en Europa, la delegación congoleña finalmente recibió autorización para ingresar a Estados Unidos, sede principal de la Copa del Mundo. El equipo aterrizó en Houston tras completar una estancia de 21 días en Bélgica, una medida exigida por las autoridades estadounidenses para reducir cualquier riesgo sanitario.
La llegada sin contratiempos representa una importante victoria para los llamados Leopardos, que durante semanas enfrentaron incertidumbre respecto a su participación en el torneo. Según integrantes de la selección, todos los miembros de la delegación pudieron ingresar al país sin restricciones adicionales una vez completados los controles migratorios y sanitarios.
El episodio obligó a modificar buena parte de la planificación previa al campeonato. Inicialmente, la federación contemplaba realizar parte de la preparación en territorio congoleño, pero finalmente descartó esa posibilidad para cumplir con las recomendaciones internacionales y evitar complicaciones logísticas.
A pesar de las dificultades, el cuerpo técnico aprovechó el periodo de concentración en Europa para disputar encuentros amistosos de alto nivel. Uno de ellos terminó con empate ante Dinamarca, mientras que el último ensayo concluyó con una derrota ajustada frente a Chile, en un partido que incluso tuvo que cambiar de sede debido a preocupaciones relacionadas con la situación sanitaria.
La participación de República Democrática del Congo en el Mundial tiene un significado especial para el país. Su clasificación puso fin a una ausencia de más de cinco décadas en la máxima cita futbolística, ya que su única participación anterior ocurrió en 1974, cuando competía bajo el nombre de Zaire.
Ahora, con los problemas administrativos y sanitarios aparentemente superados, la atención se centra exclusivamente en lo deportivo. El equipo debutará frente a Portugal antes de enfrentarse a Colombia y Uzbekistán dentro del Grupo K.
La presencia de figuras internacionales que militan en importantes ligas europeas ha incrementado las expectativas alrededor del conjunto africano. Aunque no figura entre los favoritos para avanzar a las rondas finales, varios analistas consideran que podría convertirse en uno de los equipos capaces de complicar a rivales con mayor tradición mundialista.
Mientras tanto, las autoridades deportivas congoleñas destacan que la mayoría de los futbolistas convocados desarrollan sus carreras fuera del país africano, una circunstancia que ayudó a facilitar los procedimientos exigidos para su ingreso a Estados Unidos.
Con el capítulo sanitario prácticamente cerrado, República Democrática del Congo afronta ahora el reto más importante: demostrar en la cancha que su regreso a una Copa del Mundo no es solo una historia de superación fuera del fútbol, sino también una oportunidad para competir al máximo nivel internacional.


