miércoles, 3 junio 2026
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¿Duerme menos de seis horas? Experta advierte sobre el fuerte impacto que tendría en el cerebro

La peligrosa costumbre que millones normalizan: dormir poco podría afectar seriamente su capacidad mental

Dormir pocas horas se ha convertido en una práctica habitual para millones de personas que intentan cumplir con jornadas laborales extensas, estudios, responsabilidades familiares o simplemente mantenerse conectadas hasta altas horas de la noche. Sin embargo, especialistas en medicina del sueño advierten que esta costumbre podría tener consecuencias mucho más graves de lo que muchos imaginan.

La psicóloga y doctora especializada en trastornos del sueño, Nuria Roure, lanzó una advertencia que ha generado atención internacional: dormir menos de seis horas de manera habitual podría reducir significativamente el rendimiento intelectual y afectar múltiples funciones cerebrales esenciales.

El cerebro también necesita descansar

Aunque muchas personas consideran que pueden acostumbrarse a dormir poco, los expertos sostienen que el organismo nunca se adapta completamente a una falta crónica de descanso.

Según explica Roure, cuando una persona duerme menos de seis horas durante largos periodos de tiempo, se produce una disminución progresiva de capacidades cognitivas fundamentales.

Entre las áreas más afectadas destacan:

  • La concentración.
  • La memoria de trabajo.
  • La velocidad para procesar información.
  • La creatividad.
  • La capacidad para resolver problemas.
  • La toma de decisiones.

La especialista señala que algunas investigaciones sugieren que el deterioro acumulado podría alcanzar niveles cercanos al 30% en determinadas funciones mentales.

El problema es que muchas personas no lo notan

Uno de los aspectos más preocupantes, según los especialistas en sueño, es que quienes padecen privación crónica de descanso suelen perder la capacidad de evaluar objetivamente su propio rendimiento.

Es decir, la persona puede creer que sigue funcionando con normalidad cuando en realidad ya experimenta una reducción considerable en su desempeño diario.

Por esta razón, muchas personas atribuyen errores, olvidos frecuentes o dificultades para concentrarse al estrés, la edad o el exceso de trabajo, sin sospechar que la raíz del problema podría estar relacionada con la falta de sueño.

Dormir poco también afecta las decisiones

Las consecuencias no se limitan únicamente a la memoria o la atención.

Diversos estudios científicos han encontrado que el sueño insuficiente altera áreas cerebrales vinculadas al autocontrol y al razonamiento.

Cuando el descanso es inadecuado, la actividad de la corteza prefrontal —responsable de la planificación, el análisis de riesgos y el control de impulsos— disminuye.

Al mismo tiempo, ganan protagonismo regiones cerebrales relacionadas con la búsqueda de recompensas inmediatas.

Esto puede traducirse en:

  • Mayor impulsividad.
  • Peores decisiones financieras.
  • Conductas de riesgo.
  • Menor capacidad para evaluar consecuencias.
  • Incremento de errores laborales o académicos.

Un problema de salud pública cada vez más frecuente

La falta de sueño se ha convertido en una preocupación creciente para los sistemas de salud de todo el mundo.

El aumento de las jornadas laborales extensas, el uso constante de dispositivos electrónicos y los cambios en los hábitos de vida han provocado que millones de personas duerman menos de lo recomendado.

Los especialistas coinciden en que un adulto promedio debería dormir entre siete y nueve horas cada noche para mantener un funcionamiento físico y mental óptimo.

Dormir menos de forma ocasional puede generar cansancio temporal, pero cuando esta situación se prolonga durante semanas o meses, los efectos comienzan a acumularse.

Más allá del cansancio

La advertencia de Roure no se centra únicamente en sentirse agotado durante el día.

La experta insiste en que el sueño debe considerarse una necesidad biológica fundamental, al mismo nivel que una alimentación adecuada o la actividad física.

Además de afectar el rendimiento mental, la privación crónica de sueño también ha sido asociada por diversas investigaciones con problemas cardiovasculares, alteraciones metabólicas, mayor riesgo de obesidad, trastornos emocionales y deterioro de la salud general.

Por ello, cada vez más especialistas recomiendan priorizar el descanso como una herramienta clave para preservar la salud física, emocional y cognitiva a largo plazo.

Para los expertos, dormir bien no representa un lujo ni una pérdida de tiempo: constituye una de las inversiones más importantes que una persona puede hacer para proteger su cerebro y mantener su calidad de vida.

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