Estudios internacionales relacionan las jornadas laborales extensas con enfermedades cardíacas, diabetes, ansiedad y otros problemas de salud.
Exceso de trabajo puede pasar una alta factura a la salud
Trabajar largas jornadas no solo provoca cansancio físico y mental. Diversas investigaciones advierten que dedicar demasiadas horas al trabajo puede aumentar significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades graves.
Entre las principales consecuencias figuran afecciones cardíacas, diabetes tipo 2, ansiedad, depresión y problemas musculares que afectan la calidad de vida.
Más de 55 horas semanales elevan los riesgos
Un informe elaborado por la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo concluyó que trabajar más de 55 horas por semana está asociado con un mayor riesgo de accidentes cerebrovasculares y enfermedades del corazón.
Según la investigación, esta situación estuvo relacionada con unas 745.000 muertes a nivel mundial durante 2016.
Los especialistas señalan que los efectos suelen acumularse durante años antes de manifestarse en problemas de salud más severos.
El estrés permanente afecta al organismo
Las jornadas laborales extensas mantienen al cuerpo en un estado constante de alerta.
Esto provoca una mayor producción de cortisol, conocida como la hormona del estrés.
Con el paso del tiempo, esta condición puede favorecer la aparición de hipertensión arterial, dolores de cabeza frecuentes, trastornos digestivos, ansiedad, depresión y enfermedades cardiovasculares.
Pasar muchas horas sentado también representa un riesgo
Los expertos advierten que permanecer sentado durante ocho o más horas al día aumenta la probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas.
Entre ellas destacan la hipertensión arterial y la diabetes tipo 2.
Además, los trabajadores que permanecen largos periodos frente a un escritorio presentan mayores probabilidades de sufrir dolores de cuello, espalda y zona lumbar.
El riesgo se incrementa aún más cuando una persona permanece sentada más de diez horas diarias.
Actividad física ayuda a reducir los efectos
Para contrarrestar las consecuencias del sedentarismo y las largas jornadas laborales, los especialistas recomiendan realizar entre 150 y 300 minutos de actividad física por semana.
También aconsejan hacer pausas frecuentes, caminar algunos minutos durante la jornada y alternar periodos sentado con momentos de pie.
Equilibrar trabajo y vida personal mejora la salud
Las investigaciones muestran que quienes tienen mayor control sobre sus horarios y responsabilidades laborales suelen registrar mejores indicadores de salud mental.
Además, lograr un equilibrio entre trabajo y vida personal se relaciona con menores niveles de ansiedad, depresión y agotamiento.


