sábado, 30 mayo 2026
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Ni “cara de cortisol” ni “cuerpo de cortisol”: expertos aclaran los mitos más virales sobre la hormona del estrés

Especialistas advierten que gran parte de la información viral sobre el cortisol es engañosa y recuerdan que esta hormona es esencial para el funcionamiento del cuerpo.

En los últimos meses, el cortisol se convirtió en uno de los temas más comentados en redes sociales. Publicaciones virales aseguran que esta hormona sería responsable del aumento de peso, la hinchazón facial, la caída del cabello e incluso de cambios físicos conocidos popularmente como “cara de cortisol” o “cuerpo de cortisol”.

Sin embargo, especialistas en salud y endocrinología advierten que muchas de estas afirmaciones carecen de respaldo científico y simplifican de forma excesiva el funcionamiento del cuerpo humano.

El cortisol es una hormona producida por las glándulas suprarrenales, ubicadas encima de los riñones. Su principal función es ayudar al organismo a responder al estrés, aunque también participa en procesos fundamentales como el control de la presión arterial, el metabolismo, la regulación del azúcar en sangre y el ciclo del sueño.

De acuerdo con expertos consultados por BBC News, el cortisol no debe verse como un enemigo, ya que resulta indispensable para la vida. Además de mantenernos alerta durante el día, también ayuda al cuerpo a recuperar el equilibrio después de situaciones de tensión.

Los niveles de esta hormona cambian naturalmente a lo largo del día. Generalmente son más altos durante la mañana y disminuyen en la noche, siguiendo el llamado ritmo circadiano. Cuando una persona atraviesa momentos de estrés, el organismo libera cortisol adicional para reaccionar ante esa situación.

No obstante, los médicos explican que niveles elevados de manera prolongada sí pueden provocar problemas de salud, especialmente cuando existen enfermedades específicas como el síndrome de Cushing, trastorno relacionado con una producción excesiva de cortisol.

En estos casos pueden aparecer síntomas como acumulación de grasa en el rostro y el abdomen, debilidad muscular, ansiedad, irritabilidad y trastornos del sueño. Aun así, especialistas recalcan que estos cuadros médicos son muy distintos a las afirmaciones populares que circulan en internet.

El profesor John Wass, experto en endocrinología de la Universidad de Oxford, señaló que relacionar directamente el cortisol con cambios físicos como hinchazón o aumento de peso puede resultar engañoso, ya que estos síntomas también pueden estar asociados con mala alimentación, falta de descanso, medicamentos o consumo excesivo de sal y alcohol.

Por su parte, el doctor Xand van Tulleken fue aún más contundente al cuestionar los consejos virales sobre “bajar el cortisol” mediante suplementos, bebidas o productos promocionados por influencers. Según explicó, muchas de esas recomendaciones no tienen base médica y terminan alimentando desinformación.

Los especialistas coinciden en que la mejor forma de mantener un equilibrio hormonal saludable sigue siendo adoptar hábitos básicos como dormir bien, realizar actividad física, mantener una alimentación balanceada y reducir los niveles de estrés cotidiano.

Además, recuerdan que la única manera confiable de saber si una persona tiene alteraciones reales en sus niveles de cortisol es mediante exámenes médicos específicos, como análisis de sangre o saliva.

Finalmente, los expertos recomiendan evitar el autodiagnóstico basado en contenidos de redes sociales y consultar a un profesional de salud ante síntomas persistentes o cambios importantes en el cuerpo.

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