La falta de electricidad se convierte en uno de los mayores obstáculos para la recuperación de Venezuela
Aunque Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, millones de ciudadanos continúan enfrentando constantes apagones y fallas eléctricas que afectan tanto la vida cotidiana como la economía del país. Los cortes de energía, que en algunas ciudades duran varias horas al día, se han convertido en un problema estructural que limita incluso la producción petrolera nacional.
Según la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) de 2025, nueve de cada diez hogares venezolanos sufren interrupciones del servicio eléctrico y cuatro de cada diez aseguran que estos cortes ocurren diariamente. En ciudades como Maracaibo y Valencia, las familias y negocios han tenido que adaptarse comprando lámparas recargables, ventiladores de batería y plantas eléctricas para poder continuar con sus actividades básicas.
El Gobierno venezolano atribuye la crisis al aumento de la demanda eléctrica debido a una supuesta recuperación económica y al incremento del consumo en hogares, comercios e industrias. Sin embargo, especialistas aseguran que el problema principal es el deterioro del sistema eléctrico nacional tras años de falta de mantenimiento, mala gestión y proyectos inconclusos.
El ingeniero Miguel Lara, exresponsable de planificación del sistema eléctrico venezolano, explicó que aunque el país tiene una capacidad instalada teórica de unos 36.000 megavatios, en realidad solo están disponibles entre 13.000 y 13.500 megavatios. Esto significa que el sistema ya no puede soportar un crecimiento importante del consumo eléctrico ni nuevos proyectos productivos.
Además, la falta de electricidad afecta directamente a la industria petrolera. Los pozos, refinerías y sistemas de transporte de crudo dependen de un suministro constante de energía para operar. Empresas como Chevron han reconocido que cada interrupción eléctrica puede detener decenas de pozos petroleros y provocar pérdidas importantes en la producción nacional.
Expertos señalan que recuperar completamente el sistema eléctrico venezolano requerirá inversiones multimillonarias, planificación técnica y varios años de trabajo. Se estima que serían necesarios alrededor de 45.000 millones de dólares y al menos seis años para estabilizar el sistema y permitir un crecimiento económico sostenido.
Mientras tanto, los apagones continúan afectando a millones de venezolanos, dificultando el funcionamiento de hospitales, negocios, escuelas y servicios básicos, en un país que, paradójicamente, posee una de las mayores riquezas energéticas del planeta.


