La presidenta Laura Fernández abrió un nuevo debate nacional luego de anunciar que impulsará pruebas de polígrafo para ministros, viceministros y directores de cuerpos policiales vinculados a temas de seguridad.
La medida, según explicó la mandataria, busca detectar posibles vínculos con corrupción o crimen organizado dentro de las estructuras de seguridad del Gobierno.
Fernández aseguró que ella misma se sometió a una prueba antes de asumir su candidatura presidencial y sostuvo que no tolerará ningún indicio relacionado con narcotráfico o infiltración criminal.
La propuesta pondría bajo evaluación a jerarcas de instituciones como la Fuerza Pública, la Policía de Control de Drogas, el Servicio Nacional de Guardacostas y la Policía de Fronteras, entre otros cuerpos policiales.
Pero el anuncio también despertó cuestionamientos sobre la verdadera efectividad del polígrafo y sus limitaciones legales y científicas.
¿El polígrafo detecta mentiras?
Contrario a la creencia popular, el polígrafo no puede determinar directamente si una persona está mintiendo.
Lo que realmente hace es medir respuestas fisiológicas del cuerpo asociadas al estrés, como cambios en respiración, presión arterial, sudoración y ritmo cardíaco.
La lógica detrás del sistema es que mentir suele generar tensión emocional y eso provoca alteraciones físicas detectables por el aparato.
Sin embargo, especialistas advierten que esas reacciones no son exclusivas de las mentiras.
Una persona inocente puede presentar nerviosismo extremo durante la prueba, mientras alguien entrenado podría controlar mejor sus respuestas físicas.
La criminóloga y poligrafista certificada Heidy Clavijo explicó que la efectividad depende enormemente del tipo de prueba aplicada, la experiencia del examinador y la formulación adecuada de las preguntas.
Además, reconoció que existen personas capaces de intentar manipular los resultados mediante técnicas de respiración, tensión muscular o control mental.
Por esa razón, organizaciones científicas internacionales mantienen una postura escéptica frente al polígrafo.
La American Psychological Association, por ejemplo, sostiene que no existe una reacción fisiológica única asociada exclusivamente al engaño y advierte sobre riesgos de falsos positivos y manipulaciones.
¿Qué dice la ley en Costa Rica?
En Costa Rica el uso del polígrafo enfrenta importantes restricciones.
Aunque en 2021 se aprobó una normativa que autoriza su aplicación dentro de cuerpos policiales, la prueba sigue siendo voluntaria y requiere autorización expresa del funcionario.
La legislación también establece límites estrictos sobre los temas que pueden abordarse.
Por ejemplo, las preguntas deben centrarse únicamente en temas relacionados con crimen organizado, corrupción, narcotráfico o filtraciones de información sensible.
La ley prohíbe utilizar el polígrafo para investigar aspectos íntimos de la vida privada de los funcionarios.
Además, los resultados no pueden utilizarse como única base para despedir a una persona ni tienen validez como prueba judicial dentro de procesos penales.
El abogado penalista y exjuez Esteban Córdoba recordó que la Sala Segunda de la Corte Suprema ya ha advertido anteriormente que imponer pruebas de polígrafo obligatorias podría interpretarse como una violación a la dignidad humana y a garantías constitucionales.
La propuesta de Laura Fernández aparece en medio de crecientes preocupaciones sobre la infiltración del crimen organizado en estructuras estatales y policiales, tema que se convirtió en uno de los ejes centrales del actual debate nacional sobre seguridad.


