El calendario climático de Costa Rica presenta un giro relevante en este 2026. El esperado inicio de la época lluviosa, especialmente en el Valle Central, no seguirá el patrón tradicional al que están acostumbrados agricultores, instituciones y ciudadanía en general.
Cambio en el patrón: lluvias llegarían más tarde
El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) confirmó un ajuste en sus proyecciones: las primeras lluvias en el Valle Central se estarían presentando entre el 14 y el 23 de mayo. Esto implica un atraso cercano a dos semanas en comparación con los registros históricos.
Este desfase responde a variaciones en los sistemas atmosféricos que influyen sobre la región, un fenómeno que en los últimos años ha mostrado comportamientos cada vez menos predecibles, en parte asociados a cambios en la dinámica climática global.
Un inicio irregular y poco constante
Aunque las lluvias sí se harán presentes en ese rango de fechas, el IMN advierte que no será un arranque sólido. Más bien, se prevé un comportamiento intermitente, con aguaceros débiles y dispersos.
Esto significa que la consolidación de la temporada lluviosa podría tardar varios días o incluso semanas, generando incertidumbre en sectores que dependen directamente de la regularidad del clima.
Más calor mientras llegan las lluvias
A este panorama se suma otro factor: el aumento en las temperaturas. El informe meteorológico proyecta incrementos que van desde los +0,25 °C hasta +1,0 °C en distintas regiones del país.
Las zonas donde más se sentirá este incremento son:
- Pacífico Sur
- Valle Central
- Parte de la Zona Norte
La combinación de calor y ausencia de lluvias podría intensificar la sensación térmica, especialmente durante las tardes.
Agricultura y agua, los sectores más sensibles
El impacto de este atraso va más allá de lo climático. Actividades clave como la agricultura podrían verse comprometidas, ya que los ciclos de siembra dependen de la llegada oportuna de las lluvias.
Además, el inicio temprano de la temporada lluviosa suele ser fundamental para la recarga de ríos, acuíferos y embalses, lo que incide directamente en el abastecimiento de agua para consumo humano y producción.
Ante este escenario, las autoridades recomiendan mantenerse atentos a las actualizaciones oficiales y ajustar la planificación, especialmente en sectores productivos que dependen del comportamiento del clima.


