Durante la tarde de este jueves, usuarios del Banco Nacional de Costa Rica comenzaron a reportar dificultades para acceder a distintos servicios digitales, lo que generó incertidumbre y múltiples quejas en redes sociales.
Las fallas no tardaron en viralizarse, especialmente entre quienes dependen de la banca en línea para realizar pagos, transferencias o consultas en tiempo real.
Origen del problema: proveedor tecnológico
La propia entidad bancaria confirmó que el inconveniente no se originó directamente en sus sistemas internos, sino en un servicio externo. Según detallaron, la situación está vinculada a RACSA, empresa que brinda soporte tecnológico.
En una respuesta pública a través de Facebook, el banco explicó que las plataformas presentan intermitencias debido a este incidente, lo que afecta el funcionamiento habitual de sus canales digitales.
Servicios afectados y reacción de usuarios
Entre los principales inconvenientes reportados se encuentran:
- Dificultades para ingresar a la banca en línea
- Problemas al realizar transacciones electrónicas
- Lentitud o fallos en aplicaciones móviles
Para muchos clientes, el impacto fue inmediato, ya que este tipo de servicios se ha vuelto esencial en la vida cotidiana, especialmente para quienes evitan acudir físicamente a sucursales.
Atención en curso y llamado a la calma
El Banco Nacional aseguró que sus equipos técnicos ya trabajan en la solución del problema con el objetivo de restablecer el servicio lo antes posible.
Además, ofrecieron disculpas por los inconvenientes ocasionados, reiterando que se trata de una situación temporal mientras se estabiliza el sistema.
Contexto: dependencia digital en aumento
Este tipo de incidentes vuelve a poner sobre la mesa la alta dependencia que existe actualmente de las plataformas digitales en el sistema financiero costarricense. En los últimos años, la mayoría de entidades ha impulsado la migración hacia canales virtuales, lo que hace que cualquier interrupción tenga un impacto significativo a nivel nacional.
La situación también evidencia la importancia de contar con infraestructuras tecnológicas robustas y planes de contingencia eficientes, especialmente cuando intervienen proveedores externos en la operación de servicios críticos.


