La presidenta electa Laura Fernández Delgado confirmó que su toma de posesión, prevista para el próximo 8 de mayo, marcará un cambio en la forma en que se realizan estos actos en Costa Rica.
El evento se llevará a cabo en el Estadio Nacional de Costa Rica y, a diferencia de ceremonias anteriores, estará abierto al público general.
Un acto pensado para la ciudadanía
Fernández explicó que su intención es que la investidura sea una celebración compartida con la población, alejándose de los formatos tradicionales más cerrados.
La decisión busca permitir que cualquier persona interesada pueda asistir y ser parte de un momento clave para la democracia del país.
Sin expresidentes invitados
Uno de los puntos que más ha llamado la atención es la decisión de no invitar a exmandatarios.
Con esta medida, la futura jerarca envía un mensaje de renovación política, centrando el acto en la ciudadanía y en la nueva etapa que iniciará su gobierno, en lugar de figuras del pasado.
Una victoria contundente
Fernández llega al poder tras imponerse en las elecciones del 1 de febrero de 2026 con más de 1,2 millones de votos, equivalentes al 45,20 % del total.
Ese resultado le permitió superar el umbral necesario para ganar en primera ronda, evitando así una segunda vuelta.
Se trata de un hecho significativo en la política costarricense, ya que no se registraba una victoria presidencial en primera ronda desde hace más de una década.
Mayoría legislativa
El escenario político también favorece a la presidenta electa en el ámbito legislativo. Su agrupación, el Partido Pueblo Soberano, obtuvo 31 de los 57 escaños en la Asamblea Legislativa.
Esto le otorga mayoría simple para el periodo 2026-2030, lo que podría facilitar la aprobación de proyectos clave durante su administración.
Un inicio con sello propio
La toma de posesión del 8 de mayo no solo marcará el inicio de un nuevo gobierno, sino también un cambio en el estilo político.
Con un evento abierto, sin expresidentes y con énfasis en la participación ciudadana, Fernández busca imprimir desde el primer día una señal clara sobre el rumbo que pretende dar a su gestión.


