viernes, 5 junio 2026
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Tragedia en Heredia: Fallece chef dueño de uno de los restaurantes más reconocidos del país

Consternación en el país: fallece dueño de emblemático restaurante que conquistó a miles.

La partida de Vicente Aguilar deja un vacío en la escena gastronómica y cultural costarricense. El fundador de La Lluna de Valencia, restaurante ubicado en San Pedro de Barva, falleció este Viernes Santo, según se confirmó en medio de múltiples muestras de afecto hacia quien durante años fue sinónimo de cocina española auténtica en el país.

Su nombre no solo quedó ligado a los sabores tradicionales de España, sino también a una historia de vida atravesada por la vocación social, la educación y el compromiso con las personas más vulnerables. Aguilar, nacido en Valencia, encontró en Costa Rica el lugar donde terminó de echar raíces y desde donde construyó un legado que trascendió mucho más allá de los fogones.

La Lluna de Valencia abrió sus puertas en 1996 y, con el paso del tiempo, se consolidó como uno de los espacios más reconocidos para quienes buscaban una experiencia ligada a la gastronomía ibérica. Lo que comenzó con una propuesta sencilla terminó convirtiéndose en un punto de referencia en Heredia, especialmente para amantes de platos tradicionales como la paella y otras preparaciones españolas elaboradas con sello casero.

Detrás de ese proyecto había una vida marcada por cambios profundos. Aguilar creció en la España de la posguerra, dentro de una familia católica, pero con una visión crítica frente al franquismo. En su juventud ingresó a un seminario y llegó a formarse como fraile franciscano, aunque más adelante decidió apartarse de la vida religiosa para enfocar sus esfuerzos en el trabajo social y educativo.

Antes de establecerse en Costa Rica, recorrió varios países de Centroamérica y el Caribe. Llegó a la región en 1980, primero a Nicaragua, donde participó en iniciativas vinculadas con educación. Durante más de una década también colaboró en otros territorios, incluido El Salvador, donde trabajó con comunidades vulnerables y apoyó proyectos relacionados con la Universidad Centroamericana.

La violencia que golpeó a esa nación terminó forzándolo a buscar otro rumbo. Fue entonces cuando Costa Rica apareció como un nuevo comienzo. En sus primeros años en el país salió adelante con apoyo económico y también cocinando paellas a domicilio, hasta que logró dar forma al negocio que con el tiempo se volvería parte del paisaje gastronómico herediano.

Quienes lo conocieron lo recuerdan como un hombre generoso, cercano y profundamente agradecido con la vida. Esa forma de ser también quedó reflejada en el restaurante, que para muchos no era únicamente un sitio para comer, sino un espacio de encuentro, conversación y celebración de la cultura española en suelo tico.

Las honras fúnebres de don Vicente están programadas para este 4 de abril a las 10 a. m. en la iglesia de Barva de Heredia. Su fallecimiento enluta a familiares, amistades, clientes y a una comunidad que durante años encontró en su cocina una manera de viajar a España sin salir de Costa Rica.

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