El inicio del feriado de Semana Santa volvió a poner en evidencia uno de los mayores retos de movilidad del país: el traslado masivo hacia las costas del Pacífico. Desde tempranas horas de este Jueves Santo, la Ruta 27 registró una saturación vehicular que prácticamente detuvo el tránsito en varios tramos.
Imágenes compartidas por conductores muestran extensas filas de vehículos avanzando a paso lento, en un escenario que ya es recurrente durante estas fechas. Familias completas, grupos de amigos y turistas nacionales coincidieron en la misma decisión: salir hacia destinos de playa aprovechando el asueto, lo que generó un efecto inmediato en la principal vía hacia el Pacífico central.
Un patrón que se repite cada año
El congestionamiento en la Ruta 27 durante Semana Santa no es un hecho aislado. Cada año, miles de personas optan por trasladarse hacia zonas como Jacó, Herradura, Playa Hermosa o Manuel Antonio, concentrando una alta demanda en una carretera que, aunque es clave para el turismo, tiene limitaciones de capacidad en horas pico.
Este fenómeno suele intensificarse especialmente en días como Jueves Santo y Viernes Santo, cuando la mayoría de trabajadores ya se encuentran libres y buscan salir al mismo tiempo, provocando un “cuello de botella” que se extiende por kilómetros.
Impacto en conductores y turismo
Para muchos conductores, el viaje que normalmente podría tomar poco más de una hora se transforma en trayectos de hasta tres o cuatro horas. Esto no solo genera incomodidad, sino también un aumento en el consumo de combustible, estrés al volante y riesgos asociados a la conducción en condiciones de alta congestión.
Sin embargo, desde la perspectiva del sector turismo, este movimiento masivo representa también una reactivación importante. Hoteles, cabinas, restaurantes y comercios locales en el Pacífico registran alta ocupación, impulsando la economía de estas zonas durante la temporada alta.
Recomendaciones para quienes aún planean viajar
Autoridades de tránsito suelen insistir en la importancia de planificar los viajes para evitar los momentos de mayor saturación. Salir en horarios alternativos, revisar el estado del vehículo y mantenerse informado sobre el comportamiento de la ruta son medidas clave para reducir contratiempos.
Asimismo, se hace un llamado a la prudencia en carretera, respetando las normas de tránsito y evitando maniobras riesgosas en medio de las presas.
Mientras tanto, la escena en la Ruta 27 este Jueves Santo deja claro que, pese a las presas, la tradición de viajar hacia las playas sigue más vigente que nunca entre los costarricenses.


