Costa Rica se prepara para asumir un nuevo rol en la dinámica migratoria regional. El gobierno de Rodrigo Chaves confirmó que el país comenzará a recibir migrantes deportados desde Estados Unidos, bajo un esquema que prioriza la atención temporal y el respeto a los derechos humanos.
Un plan gradual y controlado
El ministro de Seguridad, Mario Zamora, explicó que el ingreso de personas será progresivo, con un máximo aproximado de 25 migrantes por semana.
Estas personas no serán detenidas de forma obligatoria, sino que permanecerán en el país mientras se resuelve su situación migratoria, con la posibilidad de solicitar asilo o refugio.
Alojamiento fuera de centros de detención
Uno de los elementos más relevantes del plan es que los migrantes no estarán necesariamente en centros cerrados como el CATEM. En su lugar, podrán ser ubicados en:
•Hoteles
•Viviendas habilitadas
•Espacios temporales adecuados
Además, tendrán libertad de movimiento mientras avanzan sus trámites, lo que marca una diferencia con modelos más restrictivos aplicados en otros países.
Un acuerdo bajo la figura de “tercer país”
La iniciativa responde a un memorando de entendimiento con Estados Unidos, en el marco de la política conocida como “deportaciones a terceros países”.
Este mecanismo permite trasladar a migrantes que no pueden ser devueltos directamente a sus países de origen, garantizando condiciones mínimas de atención y protección.
Desafíos logísticos y sociales
Aunque el Gobierno ha señalado que se trata de un plan temporal y humanitario, especialistas advierten que su implementación implicará retos importantes.
Entre los principales desafíos se identifican:
•Capacidad de atención institucional
•Coordinación entre entidades públicas
•Impacto en comunidades receptoras
Sin embargo, también se destaca que Costa Rica ya ha enfrentado situaciones similares, lo que podría facilitar la ejecución del programa.
Costa Rica como punto estratégico
Con esta decisión, el país se posiciona como un actor clave en la gestión migratoria regional, en un momento donde Estados Unidos busca reducir la presión interna derivada de los flujos migratorios.
El desarrollo de este plan será clave para medir la capacidad del Estado costarricense de equilibrar cooperación internacional, atención humanitaria y estabilidad interna en un tema cada vez más sensible.


