El pulso político que se vive en los pasillos de Zapote y Cuesta de Moras ha permeado los muros de la Universidad de Costa Rica (UCR), transformando las aulas en lo que un grupo de universitarios hoy denuncia como un tribunal ideológico. Bajo un clima de intimidación y miedo, estudiantes de tendencia liberal o simpatizantes de la administración de Rodrigo Chaves rompieron el silencio para denunciar una persecución sistemática por parte de agrupaciones como la Asociación de Estudiantes de Ciencias Políticas (AECP) y el colectivo «Palestina UCR».
Según el crudo relato de los afectados, la histórica «libertad de cátedra» fue secuestrada y convertida en un arma de censura. El acoso, afirman, dejó de ser un simple debate de pasillo para convertirse en violencia institucionalizada, donde pensar diferente se castiga con el repudio social y la exposición pública de datos personales.
Análisis Académico: La ciencia secuestrada por la ideología
Desde la perspectiva del análisis universitario, el detonante de esta bomba mediática es el insólito boicot contra la ciencia pura. Para mañana miércoles 25 de marzo, la Escuela de Química tiene programado un seminario de altísimo nivel técnico sobre computación cuántica y materiales 2D, impartido por el Dr. José Ignacio Borge Durán, un destacado químico egresado de la UCR con estudios de posgrado en la prestigiosa Universidad Bar-Ilan de Israel.
Sin embargo, el grupo «Palestina UCR» desató una feroz campaña para exigir la cancelación inmediata de la charla. ¿El motivo? Cero cuestionamientos técnicos. El ataque se centra exclusivamente en que el Dr. Borge ha manifestado en sus redes sociales personales su apoyo al actual Gobierno, defiende las relaciones con Israel y aplaude la ruptura diplomática con Cuba.
En lugar de debatir sobre ciencia cuántica, los detractores tildaron el perfil del científico como «severamente violento», acusándolo de sionismo, misoginia y complicidad de genocidio. Para los estudiantes denunciantes, esto es la prueba reina de cómo la universidad pública está convirtiendo eventos de ciencia pura en «juicios ideológicos».
Listas negras y profesores «espías»
La denuncia escala a niveles alarmantes cuando se expone el presunto modus operandi de la censura. Los afectados denuncian que en los chats oficiales administrados por la AECP se exponen fotografías, nombres completos y datos privados de estudiantes y profesores disidentes, en una clara táctica de amedrentamiento colectivo. Lejos de moderar, afirman que las asociaciones fomentan este ciberacoso.
Pero el dato que más hiela la sangre es el presunto involucramiento de la docencia. Los universitarios aseguran que algunos profesores han sugerido públicamente en los pasillos realizar «trabajo de inteligencia» para perfilar, identificar y señalar a los estudiantes o funcionarios que muestren afinidad con el Ejecutivo de Chaves.
El nivel de hostilidad es tal, que una estudiante que recientemente le ganó un recurso de amparo a la AECP por violación a sus derechos, ha sido víctima de nuevas agresiones tras el fallo de la Sala Constitucional. El diagnóstico de los denunciantes es lapidario: ante las tensiones fiscales y políticas de la UCR con Zapote, la administración universitaria desprotege de forma deliberada a los alumnos de derecha, obligando a los jóvenes que entraron por puro mérito académico a callar sus ideas para no ser aniquilados académicamente.


