viernes, 5 junio 2026
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El recuerdo que nadie olvida de Liann: el detalle que hoy conmueve profundamente a quienes compartieron con él

“Aunque fueran malos”: el gesto de Liann que hoy hace llorar a sus amigos.

La historia de Liann Rivas Quesada, el joven de 18 años que perdió la vida tras ser atacado con un arma blanca por un compañero en Liberia, continúa generando conmoción en distintas comunidades de Guanacaste y del país. Mientras avanza la investigación sobre lo ocurrido, familiares, amigos y personas cercanas siguen compartiendo recuerdos que revelan cómo era el muchacho en su vida cotidiana.

Uno de esos testimonios, recogido en una entrevista publicada por el periódico La Teja, muestra un detalle muy particular de su personalidad: Liann tenía una forma muy especial de alegrar a quienes lo rodeaban.

Un joven que siempre buscaba hacer reír

Según relató Zundry Matarrita en declaraciones a La Teja, el muchacho era tan cercano a su familia que prácticamente lo consideraban un hijo más. Liann solía reunirse con los hijos de Matarrita y otros jóvenes en su casa, en Quebrada Grande de Tilarán, donde compartían tardes de conversación, bromas y momentos entre amigos.

En esos encuentros había algo que siempre se repetía: los chistes de Liann.

De acuerdo con el relato, el joven acostumbraba contar bromas que, según los propios muchachos, eran bastante malas. Sin embargo, eso nunca fue un problema; al contrario, se convertía en motivo de risas y complicidad entre todos.

“Le gustaba hacer chistes y los chiquillos lo vacilaban diciéndole que qué eran esos chistes tan rancios, y se reían todos juntos de lo malos que eran”, contó Matarrita en la entrevista concedida a La Teja.

La mujer recordó que incluso cuando los demás le señalaban que los chistes eran pésimos, Liann seguía contándolos con el único objetivo de arrancar una sonrisa.

Humildad y gratitud: rasgos que lo definían

Más allá de su sentido del humor, quienes lo conocieron también coinciden en que Liann era un joven de carácter sencillo y muy agradecido.

Matarrita relató a La Teja que el muchacho valoraba cualquier gesto que recibía, incluso los más simples. Según su testimonio, Liann podía disfrutar un plato sencillo con la misma gratitud con la que otros recibirían algo especial.

“Si le dabas arrocito con huevo, lo comía como si fuera el mejor de los manjares”, recordó.

Ese rasgo, aseguran quienes convivieron con él, reflejaba la humildad que lo caracterizaba y que hoy muchos destacan al recordarlo.

Amistades que hoy viven el duelo

La cercanía que Liann tenía con sus amigos también quedó reflejada en un video que realizó la hija de Matarrita como homenaje tras su fallecimiento. El material reúne algunos momentos compartidos entre ellos y busca mantener vivo el recuerdo de esa amistad.

Según explicó la mujer en la entrevista realizada por La Teja, las imágenes muestran apenas una pequeña parte de la relación que tenían.

Para la familia, ver a los jóvenes enfrentar la pérdida de un amigo tan cercano ha sido uno de los aspectos más difíciles de este proceso.

Un caso que ha generado debate en el país

La muerte de Liann ha provocado una profunda reflexión en distintos sectores sobre la violencia entre jóvenes y el ambiente que enfrentan algunos estudiantes dentro y fuera de los centros educativos.

En los últimos días, diferentes testimonios de personas cercanas al joven han salido a la luz, revelando aspectos de su personalidad, sus sueños y los vínculos que había construido con quienes compartían su día a día.

Entre todos esos recuerdos, uno sigue repitiéndose: el de un muchacho que, incluso en los momentos más simples, trataba de sacar una sonrisa a los demás.

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