«Mientras un reconocido líder narco celebraba que la justicia costarricense bloqueó su extradición, el OIJ le tenía preparada una amarga sorpresa a su círculo más íntimo. En un despliegue policial sin precedentes bautizado como ‘Operación Venus 2.0’, las autoridades reventaron las puertas de 20 casas y empresas fantasma de forma simultánea. El objetivo: desangrar financieramente a una poderosa red de lavado de dólares que manejaba tanto efectivo, que necesitaban máquinas contadoras industriales y hasta autobuses para operar. Conozca cómo el narco internacional utilizaba desde jóvenes de 24 años hasta adultos mayores para intentar blanquear su fortuna.»
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ), en una acción milimétricamente coordinada con la Fiscalía, le propinó un golpe devastador a la columna vertebral financiera del narcotráfico internacional que opera en Costa Rica. El megaoperativo, denominado policialmente como «Venus 2.0», dejó al descubierto la sofisticada maquinaria que utilizan los cárteles para inyectar su dinero sucio en la economía formal del país.
Desde las primeras horas de este martes, un ejército de agentes judiciales ejecutó al menos 20 allanamientos simultáneos. El rastreo de capitales ilícitos los llevó a intervenir tanto lujosas viviendas como supuestas empresas legítimas que servían de fachada para el blanqueo de capitales.
El botín del lavado: Autobuses y contadoras de billetes
La evidencia recolectada en los distintos puntos del país confirma que esta organización no era un pez pequeño. Entre los bienes decomisados que ya pasaron a custodia del Estado, destaca la incautación de un autobús de pasajeros completo, un activo sumamente inusual que los investigadores sospechan era utilizado no solo como empresa «mampara» (fachada) para justificar ingresos, sino posiblemente para el transporte caleteado de drogas o divisas.
Además, los agentes confiscaron fuertes sumas de dinero en efectivo, decenas de teléfonos celulares utilizados para coordinar la logística criminal y, el hallazgo más revelador: máquinas contadoras de billetes.
Análisis Criminal: En la perfilación de estructuras narco, la presencia de máquinas contadoras es el indicador definitivo de que la banda maneja volúmenes exorbitantes de dinero físico (producto de la venta local de drogas o del pago por tránsito internacional) que no pueden bancarizar de golpe, obligándolos a procesar físicamente la plata antes de dársela a sus testaferros.
El eslabón familiar: La hija de alias «Gato» y el uso de adultos mayores
El operativo «Venus 2.0» cerró con un total de 14 personas detenidas (11 hombres y 3 mujeres), pero el peso pesado de las capturas tiene nombre y apellidos: una joven de 24 años apellidada Álvarez.
Según confirmaron fuentes judiciales, la mujer es hija directa de un sujeto conocido con el alias de «Gato».
El contexto judicial: El nombre de «Gato» encendió las alertas de la prensa nacional porque se trata de un presunto cabecilla criminal que recientemente fue solicitado por autoridades extranjeras para ser extraditado. Sin embargo, amparado en los portillos legales de las leyes ticas, su solicitud de extradición fue denegada. Al no poder enviar al padre a una prisión internacional, las autoridades ticas decidieron cortar de raíz el imperio financiero que, presuntamente, su propia hija le ayudaba a administrar.
Otro dato que ha dejado atónitos a los criminólogos es la inusual edad de varios de los testaferros detenidos. La red narco reclutó a personas de la tercera edad, destacando la captura de una mujer de apellido Barquero, de 77 años, y un hombre apellidado Solís, de 74 años. Esta es una táctica cobarde pero efectiva de los cárteles: poner bienes y cuentas bancarias a nombre de abuelos, asumiendo que los bancos y el Ministerio de Hacienda no sospecharán de ancianos que, supuestamente, ahorraron toda su vida.
La lista completa de detenidos, quienes ya se encuentran a las órdenes del Ministerio Público para solicitar medidas cautelares, abarca edades desde los 24 hasta los 77 años, confirmando que la mafia no discrimina cuando se trata de buscar cómplices para lavar su dinero.


