Una tarea escolar y el compromiso con sus estudios fueron el motor que llevó a Liann Alejandro Rivas Quesada, de 18 años, a asistir al colegio el pasado lunes 9 de marzo, sin imaginar que encontraría la muerte en una parada de buses. Según relató su abuela paterna, doña Elisa White, al diario La Teja, el joven estaba resfriado y ella le pidió que se quedara en casa descansando.
“Él estaba resfriado y le dije: ‘no vaya papi hoy, porque estás muy afectado’, pero me dijo: ‘no abuela tengo que ir, porque tengo que entregar una tarea hoy’”, recordó la adulta mayor entre lágrimas. Doña Elisa fue una de las últimas personas en verlo con vida, ya que ambos vivían juntos y Liann era quien se encargaba de cuidarla.
El joven, quien cursaba el décimo año en el IPEC de Liberia, se despidió de su abuela después de almorzar, como lo hacía cada día.
“Siempre me daba un beso y me decía: ‘Abuela, cuídate, te quiero mucho’. Igual cuando regresaba también me daba besitos”, manifestó doña Elisa a La Teja. La tragedia ocurrió mientras el muchacho esperaba la buseta en la entrada de Colorado; ahí fue atacado a puñaladas, presuntamente por un compañero de apellido Rodríguez, de 19 años.
Para doña Elisa, la pérdida de su nieto es un golpe del que siente que no podrá levantarse. “Yo aún no lo creo, esto es una pesadilla de la que no voy a despertar nunca. Me lo mató así, como un animalito, me lo mataron cuando iba para el colegio”, lamentó la abuela, quien describió a Liann como un joven ejemplar que solo buscaba superarse para tener un mejor futuro.
El sospechoso del crimen ya se encuentra bajo las órdenes de las autoridades tras haber sido entregado por su propia madre.


