En Alemania ha surgido una peculiar tendencia: el «hobby dogging», que consiste en sacar a pasear a un perro con correa, pero sin que el animal esté realmente presente, lo que ha llamado la atención de miles de internautas de todo el mundo por la particularidad de pasear un perro imaginario.
Este pasatiempo se presenta como una actividad de ocio para los amantes de los animales que quieren evitar las molestias y costos de tener una mascota real, como facturas veterinarias, limpieza de heces, babeo o comportamientos agresivos, ya que el perro solo existe en la imaginación del paseador.
Sin embargo, en lugares como Bad Friedrichshall, cerca de la comunidad de Stuttgart, la capital automovilística del sur de Alemania, el «hobby dogging» se toma en serio e incluso se ofrece orientación profesional.
Los participantes premian a los perros imaginarios
La entrenadora de perros Barbara Gerlinger, de 65 años, es una de las impulsoras de la moda. Se encoge de hombros ante las burlas y admite que es «un poco loco», pero defiende el concepto, diseña recorridos de entrenamiento con conos y obstáculos, donde los participantes saltan pequeños postes sosteniendo correas reforzadas que ella misma fabrica, diseñadas para simular que llevan a un perro invisible. Los participantes dan palmaditas en el aire y buscan golosinas imaginarias.
La filosofía de Gerlinger es que el problema «nunca es el perro, siempre está al otro lado de la correa, para ella, el «hobby dogging» es un ejercicio de entrenamiento mental y concentración, una preparación para el adiestrador antes de trabajar con un perro real. Al no haber un perro que distraiga, el paseador se ve obligado a prestar atención a su propia postura, voz y tensión corporal.
¿Cómo surgió el Hobby Dogging?
La idea surgió como una broma pasajera en un club local que se quedó grabada en la mente de Gerlinger, con la ayuda de su hijo, publicó videos en línea que se volvieron virales, uno de ellos con casi 5 millones de visitas, extendiendo la «locura de la tarea» a países como Estados Unidos y Japón.
*Con información de El Heraldo de México.



