miércoles, 15 julio 2026
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Del protocolo a la fiesta ciudadana: así imagina Laura Fernández su llegada al poder

La futura presidenta de la República ya comenzó a delinear cómo quiere que el país recuerde el próximo 8 de mayo. Más allá del acto solemne que marca cada cambio de gobierno, Laura Fernández apuesta por una ceremonia que combine tradición institucional con participación ciudadana.

En entrevista con el programa Nuestra Voz de Radio Monumental, la mandataria electa explicó que desea un Traspaso de Poderes que refleje el ambiente vivido durante la reciente campaña electoral, caracterizado —según dijo— por una alta participación y un clima festivo.

“Quiero que sea una actividad amplia, alegre”, expresó, al señalar que las elecciones representaron una verdadera celebración democrática y que ese espíritu debería mantenerse en el acto de investidura.

El Estadio Nacional como escenario

Entre las posibilidades que se analizan está utilizar el Estadio Nacional como sede de la ceremonia. La idea detrás de esta opción es permitir el acceso de una mayor cantidad de personas, rompiendo con el esquema más restringido que tradicionalmente ha caracterizado este tipo de eventos.

De concretarse, el cambio implicaría un giro simbólico importante: trasladar un acto históricamente protocolario a un espacio más amplio y accesible, con capacidad para miles de ciudadanos.

Más que un acto formal

En Costa Rica, el Traspaso de Poderes no solo representa la juramentación presidencial ante la Asamblea Legislativa, sino también un momento de proyección internacional, al que suelen asistir delegaciones y jefes de Estado invitados.

Por eso, la organización requiere coordinación entre múltiples instituciones. Según detalló Fernández, ya se trabaja en la logística del evento, mientras que la Cancillería asumirá la gestión de las invitaciones oficiales a representantes extranjeros.

Un mensaje político

La intención de abrir el acto al público también envía una señal política: la futura administración busca proyectar cercanía y participación ciudadana desde el primer día.

Con menos de tres meses para la fecha oficial, el diseño final del evento aún está en construcción. Sin embargo, el mensaje de la presidenta electa es claro: quiere que el 8 de mayo no sea solo un trámite constitucional, sino una jornada que convoque a la mayor cantidad de costarricenses posible y marque el inicio de una nueva etapa para el país.

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