«Ya no les funcionaba nada»: El mandatario estadounidense reveló detalles inéditos del operativo relámpago, presumió su nueva tecnología militar y le mandó un guiño a Gustavo Petro antes de alistar maletas.
El tablero de ajedrez en América Latina se movió de golpe y Donald Trump no piensa desaprovechar la jugada. Apenas un mes después de la cinematográfica captura de Nicolás Maduro en Caracas (ocurrida el pasado 3 de enero), el presidente de los Estados Unidos confirmó lo que muchos rumoreaban en los pasillos de Washington: viajará a Venezuela.
La noticia la soltó casi sin querer, justo antes de entrar a una reunión privada en Fuerte Bragg (Carolina del Norte) con los comandos de las fuerzas especiales; los mismos «patriotas talentosos», como él los llama, que ejecutaron la extracción del líder chavista y lo pusieron en un avión rumbo a los tribunales de Nueva York.
El «Sí» a Caracas y el guiño a Colombia
Fue ante la pregunta del periodista colombiano Juan Camilo Merlano, de Noticias Caracol, que Trump rompió el protocolo. «Voy a visitar Venezuela, aún no tenemos definido cuándo, pero voy a realizar una visita», aseguró el magnate, dejando claro que su administración busca consolidar la transición encabezada por la ahora presidenta interina, Delcy Rodríguez.
En un tono inusualmente conciliador, Trump también aprovechó para «suavizar» la relación con el vecindario, mencionando que tuvo una «reunión buena» con el presidente colombiano Gustavo Petro, pieza clave en la estabilidad fronteriza tras el cambio de régimen.
El «Discombobulator»: El arma que apagó a Maduro
Pero lo que tiene a los expertos militares con la boca abierta no es la diplomacia, sino la tecnología. Trump, fiel a su estilo de «showman», dejó entrever el uso de una nueva arma secreta durante la incursión en Caracas, a la que bautizó como el «discombobulator» (algo así como el «desorientador» o «desconcertador»).
¿Qué hace este aparato? Según las palabras del propio Trump a la cadena NBC, es un dispositivo de guerra electrónica capaz de freír sistemas defensivos en un parpadeo. «No me permiten hablar de ello. Pero déjeme decir algo: ¿sabe lo que hace? Ninguno de sus aparatos funcionaba, eso es lo que hace», presumió el mandatario. Esto explicaría por qué la defensa antiaérea venezolana y las comunicaciones del Palacio de Miraflores colapsaron instantes antes de que los helicópteros estadounidenses tocaran suelo.
Movimientos en el Caribe: El portaaviones se va
Con Maduro ya bajo custodia federal por cargos de narcotráfico y Delcy Rodríguez alineada con los intereses de la Casa Blanca (tras la visita del Secretario de Energía, Chris Wright), la misión militar en el Caribe parece haber cumplido su ciclo.
Fuentes del Pentágono citadas por The New York Times confirman que el superportaaviones USS Gerald R. Ford ha recibido órdenes de levar anclas.
-
Destino: Medio Oriente.
-
Misión: Unirse al USS Abraham Lincoln en el Golfo Pérsico para presionar a Irán.
-
El Dato: El Abraham Lincoln fue clave en la operación venezolana; sus aviones de combate realizaron los bombardeos estratégicos que ablandaron el terreno para la captura de Maduro.
¿Qué sigue para Venezuela?
Mientras Trump prepara su visita triunfal, en Caracas la situación es de tensa calma. Delcy Rodríguez, quien pasó de ser la mano derecha del chavismo a la figura de transición aceptada por Washington, ha dejado abierta la puerta para visitar Estados Unidos «en algún momento». Por ahora, la prioridad es reestructurar la industria petrolera y estabilizar el país, bajo la atenta y ahora muy cercana mirada del «Tío Sam», que promete transformar por completo la relación bilateral.


