Un tribunal de la provincia de Río Negro, en Argentina, dictó sentencia contra el anestesiólogo Mauricio Javier Atencio Krause por su responsabilidad en la muerte de un niño de 4 años durante una intervención quirúrgica que, en principio, era considerada de rutina.
El juez Emilio Stadler impuso una pena de tres años de prisión por el delito de homicidio culposo, además de una inhabilitación de siete años y seis meses para ejercer la medicina. La resolución fue comunicada en la sala 5 de los Tribunales de General Roca, ciudad donde ocurrieron los hechos.
Una cirugía que terminó en tragedia
El caso se remonta al 11 de julio de 2024, cuando Valentín Mercado Toledo ingresó al Sanatorio Juan XXIII para someterse a una operación por una hernia diafragmática. Según se explicó en su momento a la familia, se trataba de un procedimiento habitual y de bajo riesgo.
Sin embargo, durante la intervención el menor sufrió una encefalopatía hipóxico-isquémica, es decir, una grave lesión cerebral provocada por falta de oxígeno. El daño fue irreversible y, tras varios días de internamiento, se confirmó la muerte cerebral.
De acuerdo con lo acreditado en el juicio, el anestesista no mantuvo la vigilancia constante que exige su función. Las pericias indicaron que el menor permaneció varios minutos sin registros adecuados de presión arterial y oxigenación sin que se detectara a tiempo la emergencia.
El rol del celular y la omisión de control
La investigación estableció que el profesional se distrajo con su teléfono móvil mientras debía monitorear los signos vitales del paciente. Incluso se señaló que habría salido del quirófano en medio del procedimiento para buscar un cargador.
Para el Ministerio Público, esa conducta constituyó una omisión grave del deber de cuidado. Los fiscales habían solicitado la misma pena de prisión impuesta por el juez, aunque plantearon una inhabilitación profesional más extensa, de diez años. La querella, que representó a los padres del niño, coincidió con ese pedido.
La defensa, en cambio, pidió que se aplicara el mínimo legal previsto para el delito y que cualquier restricción profesional se limitara al ámbito pediátrico, argumento que finalmente no prosperó.
Reglas de conducta y consecuencias
Además de la condena y la inhabilitación, el médico deberá cumplir durante tres años una serie de reglas de conducta, entre ellas presentarse periódicamente ante la Justicia y abstenerse de cometer nuevos delitos.
El caso generó conmoción en la comunidad de General Roca y reabrió el debate sobre la seguridad en quirófano, la supervisión médica y el uso de dispositivos electrónicos en entornos clínicos críticos. En Argentina, como en otros países, los protocolos exigen atención permanente del anestesista, dado que su función es clave para garantizar la estabilidad del paciente durante toda la cirugía.
El dolor de la familia
Los padres de Valentín atravesaron una semana de incertidumbre tras la operación, mientras recibían explicaciones médicas que con el paso de los días fueron cambiando hasta que se confirmó el daño cerebral irreversible.
El niño falleció siete días después del procedimiento. La familia sostuvo desde el inicio que la muerte pudo haberse evitado y reclamó justicia frente al sanatorio.
La sentencia marca un cierre judicial en primera instancia, pero también deja planteada una discusión más amplia sobre la responsabilidad profesional en el ámbito de la salud y la necesidad de reforzar controles que eviten que una distracción tenga consecuencias irreparables.


