«Un asalto a mano armada»: Lo que debía ser una fiesta popular se convirtió en un lujo de millonarios. El sitio oficial de intercambio permite la especulación salvaje sin que nadie ponga freno.
Si usted estaba ahorrando el aguinaldo y haciendo «vaca» con los compas para ir al Mundial de Norteamérica 2026, siéntese porque la noticia le va a caer pesada. Lo que pintaba como el Mundial más accesible para los costarricenses por la cercanía geográfica, se ha transformado en una muralla financiera impasable.
Este jueves, el sitio web oficial de reventa de la FIFA amaneció con precios que harían llorar a cualquiera. Apenas cerró la fase de venta en enero, la especulación se desató con el aval del ente rector del fútbol mundial, disparando los costos hasta un 700% por encima de su valor original.
La Locura de los Precios: Datos que asustan
Para que se haga una idea del «golpe», analicemos el mercado actual en la plataforma FIFA Resale. El partido inaugural entre México y Sudáfrica (11 de junio en el Estadio Azteca) es el sueño de muchos. Pero la realidad es otra:
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Asiento «Gallinero» (Categoría 3): Originalmente costaba $895 (ya caro). Hoy, ese mismo boleto se vende en $5.324. Estamos hablando de casi 3 millones de colones por ver el partido desde las nubes.
Otros ejemplos de infarto:
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Francia vs. Senegal (Nueva Jersey): De $219 pasó a $1.000 (cinco veces más).
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Brasil vs. Marruecos: Un asiento de Categoría 1 subió de $620 a $1.725.
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La Gran Final: Si quiere ver al campeón levantar la copa el 19 de julio, prepare la billetera: una entrada que salió en $7.875 ahora se cotiza en casi $20.000 (más de 10 millones de colones).
¿Por qué FIFA permite esto?
Aquí está el «negocio redondo». Aunque la FIFA dice que solo actúa como «facilitador», la realidad es que el sistema está diseñado para que ellos ganen siempre.
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Comisión: FIFA cobra una comisión del 15% sobre cada transacción de reventa. Entre más caro se venda el boleto, más dinero gana la organización.
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Libre Mercado: El vendedor (el aficionado que compró primero) determina el precio. Como el mercado de reventa no está regulado en Estados Unidos ni Canadá, es la ley de la selva: oferta y demanda salvaje.
En México, la reventa con lucro está prohibida, pero la plataforma opera globalmente y las lagunas legales permiten que estos precios fluyan en dólares.
La indignación de las barras
No solo los ticos están molestos. Guillaume Auprêtre, vocero de la barra Irrésistibles Français, resumió el sentir mundial: «¿Quién paga los platos rotos? Los aficionados apasionados. Preferiríamos que esto beneficiara a los verdaderos hinchas, pero lamentablemente no es así».
Lo más triste es que, a pesar de los precios «exorbitantes», hay gente pagando. Los mejores asientos para la inauguración ya desaparecieron del sistema, comprados por billeteras que no conocen la crisis.
¿Queda alguna esperanza?
Si usted no tiene $5.000 para un boleto, le queda una última carta (muy difícil, eso sí).
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Fase de Última Hora: Arranca en abril y se mantendrá hasta el final del torneo.
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Mecánica: Se venderán las entradas remanentes por orden de llegada («el que primero llega, primero se sirve»).
Sin embargo, con 500 millones de solicitudes en la fase previa, conseguir un espacio será como ganarse la lotería. Por ahora, para la inmensa mayoría de la afición costarricense, el Mundial 2026 se verá por televisión.


