Una pareja en Florida, Estados Unidos, presentó una demanda contra una clínica de fertilidad tras descubrir que la bebé que nació mediante un tratamiento de fertilización in vitro no es biológicamente suya.
Steven Mills y Tiffany Score acudieron en 2020 al Centro de Fertilidad de Orlando con el objetivo de formar una familia. Según detallaron en la acción legal, el laboratorio generó embriones a partir de sus propios óvulos y esperma, los cuales quedaron criopreservados.
El 7 de abril de 2021, uno de esos embriones fue implantado en el útero de Tiffany. El embarazo llegó a término y la niña nació el 11 de diciembre de ese año.
La sospecha tras el nacimiento
Poco después del parto, la pareja comenzó a notar que la bebé no presentaba rasgos físicos acordes con su ascendencia. Ante la duda, solicitaron pruebas genéticas por cuenta propia.
Los exámenes confirmaron que la menor no tiene vínculo biológico con ninguno de los dos.
“Aunque estamos profundamente agradecidos de tener a Shea en nuestras vidas y la amamos infinitamente, también reconocemos que tenemos la obligación moral de encontrar a sus padres genéticos”, expresó Tiffany en redes sociales.
La demanda y el temor por su embrión
Según la pareja, intentaron contactar en múltiples ocasiones a la clínica para obtener explicaciones, pero no recibieron respuesta. Ante el silencio, interpusieron una demanda civil el pasado 22 de enero.
El abogado Jack Scarola, representante del matrimonio, señaló que sus clientes enfrentan una situación emocional compleja, ya que mantienen un fuerte vínculo afectivo con la niña, pero al mismo tiempo temen que su propio embrión haya sido implantado en otra mujer.
“Nuestra alegría por su nacimiento se ve complicada por la devastadora realidad de que sus padres genéticos (…) puedan haber recibido nuestro embrión genético. Estamos desconsolados, devastados y confundidos”, afirmó Tiffany.
El caso fue presentado ante la jueza Margaret Schreiber en una audiencia de emergencia, donde la defensa solicitó acceso a registros que permitan esclarecer lo ocurrido.
Respuesta de la clínica
El Centro de Fertilidad de Orlando indicó en un comunicado que está cooperando con una investigación para determinar el origen del presunto error. Su abogado, Francis Pierce III, señaló que trabajan en busca de una resolución, aunque advirtió que las pruebas genéticas adicionales podrían tardar.
Por su parte, otra abogada involucrada en el caso planteó la posibilidad de que el intercambio haya ocurrido en 2020, durante el proceso de congelación de los óvulos.
El litigio abre un nuevo debate sobre los controles y protocolos en medicina reproductiva, un campo donde —según los especialistas— errores de este tipo son poco frecuentes, pero pueden tener profundas implicaciones legales y humanas.


