Durante la mañana de este lunes, muchas personas en Heredia levantaron la mirada al cielo al notar una franja de colores suaves que, a simple vista, podía confundirse con un arcoíris. Sin embargo, lo observado no correspondía a ese fenómeno tradicional, sino a un evento atmosférico poco frecuente conocido como nubes iridiscentes.

Este fenómeno óptico se caracteriza por la aparición de tonalidades pastel —rosadas, verdes, azules y amarillas— que recuerdan las manchas de aceite sobre el agua. A diferencia del arcoíris, estos colores no forman un arco definido ni aparecen tras la lluvia, sino que se distribuyen de manera irregular sobre ciertas nubes delgadas.

¿Por qué se producen las nubes iridiscentes?
Las nubes iridiscentes se forman cuando la luz solar atraviesa diminutas gotas de agua o cristales de hielo que tienen tamaños muy similares entre sí. Esta condición permite que ocurra la difracción de la luz, un proceso físico mediante el cual los rayos solares se separan en distintos colores visibles al ojo humano.
Para que el fenómeno sea perceptible, deben coincidir varios factores: nubes muy finas, partículas casi uniformes y una posición específica del Sol, generalmente cuando está relativamente alto, pero sin ocultarse por completo detrás de las nubes.
El tipo de nubes que favorece el fenómeno
En Costa Rica, las nubes iridiscentes suelen observarse en nubes altocúmulos, formaciones ubicadas a media altura de la atmósfera. Estas nubes, delgadas y fragmentadas, son ideales para que la luz solar interactúe con las partículas de agua o hielo sin dispersarse por completo.
Las condiciones atmosféricas registradas esta mañana en el Valle Central, con nubosidad parcial y capas delgadas en niveles medios, crearon el escenario perfecto para que este fenómeno se hiciera visible en sectores como Heredia.
Un espectáculo poco común, pero natural
Aunque no se trata de un evento peligroso ni extraordinario desde el punto de vista meteorológico, las nubes iridiscentes no se observan con frecuencia, lo que explica la sorpresa y el interés que generaron en redes sociales y conversaciones cotidianas.
Este tipo de manifestaciones recuerda que la atmósfera costarricense, especialmente en épocas de transición climática, puede ofrecer espectáculos visuales llamativos que van más allá de los fenómenos más conocidos, como los atardeceres intensos o los arcoíris tradicionales.


