jueves, 9 julio 2026
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“No se le entiende nada”: Trump estalla contra show de Bad Bunny en el Super Bowl

Lo que para millones de personas fue una celebración de la música latina en el escenario más visto del planeta, para Donald Trump se transformó en motivo de molestia pública. El presidente de Estados Unidos reaccionó con dureza al espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026, encabezado por Bad Bunny, al que calificó como uno de los peores en la historia del evento.

La crítica no se quedó en lo artístico. A través de un largo mensaje publicado en su red social Truth Social, Trump cuestionó tanto el contenido musical como la puesta en escena del artista puertorriqueño, haciendo énfasis en que todo el show se desarrolló en español. Según el mandatario, el espectáculo no representa los valores de “éxito, creatividad ni excelencia” que, a su criterio, deberían reflejarse en un evento de esta magnitud.

El idioma, el centro de la polémica

Uno de los puntos que más incomodó al presidente fue precisamente el idioma. Trump aseguró que “nadie entiende lo que dice” el cantante y criticó que una presentación transmitida a millones de hogares estadounidenses no fuera en inglés. También lanzó fuertes calificativos contra el baile y la coreografía, que consideró inapropiados para un evento familiar seguido por niños y adolescentes.

Las palabras del mandatario no pasaron desapercibidas, sobre todo porque el Super Bowl es un escaparate global donde, desde hace años, la NFL ha buscado ampliar su alcance a audiencias diversas, incluida la creciente población latina en Estados Unidos.

Una puesta en escena con identidad propia

El espectáculo de Bad Bunny apostó por una estética ya conocida por sus seguidores: la “casita” como símbolo central, elemento que ha marcado su gira más reciente y que trasladó al escenario del Super Bowl como una representación de sus raíces y su vínculo con Puerto Rico. La presentación combinó temas actuales del artista con guiños al reguetón clásico, reforzando una narrativa completamente en español y cargada de identidad caribeña.

Lejos de suavizar su propuesta para un público anglosajón, el artista optó por mantener su lenguaje, sonidos y referencias culturales, una decisión que muchos celebraron como un hito histórico y que otros, como Trump, interpretaron como una provocación.

Críticas a la prensa y a la NFL

En su mensaje, el presidente también aprovechó para cargar contra los medios de comunicación estadounidenses, a los que acusó de aplaudir el espectáculo sin criterio. Además, incluyó comentarios políticos y cuestionamientos a la NFL, incluso mencionando su desacuerdo con recientes cambios en las reglas del juego, lo que evidenció que su molestia iba más allá del show musical.

Un debate que va más allá de la música

La reacción de Trump se suma a una discusión más amplia que el espectáculo volvió a poner sobre la mesa: el lugar de la cultura latina dentro de los espacios tradicionales del poder y el entretenimiento en Estados Unidos. Para algunos sectores conservadores, la presencia de un show íntegramente en español en el Super Bowl resulta incómoda. Para otros, es una muestra inevitable de una sociedad diversa que ya no cabe en moldes antiguos.

Más allá de gustos musicales, el episodio dejó claro que el show de Bad Bunny no solo fue un evento artístico, sino también un reflejo de tensiones culturales que siguen marcando el debate público en el país norteamericano.

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