Lo que durante siglos fue una simple pieza de colección artística terminó convirtiéndose en un hallazgo científico de primer nivel. Investigadores alemanes descubrieron una hormiga de aproximadamente 40 millones de años de antigüedad dentro de un fragmento de ámbar perteneciente a la colección personal del escritor Johann Wolfgang von Goethe, conservada hoy en el Museo Nacional Goethe, en la ciudad de Weimar.
El descubrimiento no se produjo a simple vista. Fue necesario recurrir a tecnología de punta para revelar lo que el ámbar había protegido durante millones de años. Utilizando microtomografía computarizada con luz de sincrotrón, los científicos lograron escanear el interior de varias piezas de la colección y reconstruir en tres dimensiones organismos atrapados en la resina fósil.
La investigación estuvo a cargo de biólogos de la Universidad Friedrich Schiller de Jena, quienes analizaron 40 fragmentos de ámbar procedentes de la región del mar Báltico. Dos de esas piezas contenían inclusiones biológicas casi invisibles al ojo humano, pero extraordinariamente bien conservadas.
Las imágenes en alta resolución revelaron la presencia de tres insectos: un mosquito del mantillo, una mosca negra y, de forma excepcional, una hormiga perteneciente a una especie extinta. El análisis confirmó que se trata de Ctenobethylus goepperti, una hormiga muy común en el ámbar báltico, pero que hasta ahora nunca había sido estudiada con tanto detalle.
Gracias al nivel de preservación del espécimen y a la tecnología utilizada, los investigadores lograron observar características inéditas. No solo se identificaron los finos pelos que recubrían el cuerpo del insecto, sino que por primera vez fue posible examinar su estructura interna. El escaneo permitió visualizar partes del sistema endoesquelético de la cabeza y el tórax, aportando información clave sobre la morfología de estas hormigas prehistóricas.
“Este nivel de detalle no se había alcanzado antes”, explicaron los científicos, quienes destacan que el hallazgo amplía el conocimiento sobre la evolución temprana de las hormigas y sus relaciones con especies actuales. A partir de los datos obtenidos, el equipo desarrolló una reconstrucción tridimensional completa del insecto, la cual ya está disponible en línea para la comunidad científica internacional.
El modelo 3D permitirá a investigadores de todo el mundo comparar fósiles similares e identificar con mayor precisión ejemplares de esta especie en otras colecciones. Además, abre la puerta a nuevas investigaciones sobre la biodiversidad de los ecosistemas que existían en Europa hace decenas de millones de años.
El estudio también permitió establecer vínculos con hormigas modernas del género Liometopum, que hoy habitan en Norteamérica y zonas cálidas de Europa. Esta similitud sugiere que las hormigas extintas probablemente construían grandes nidos en los árboles, un comportamiento que explicaría por qué quedaron atrapadas con tanta frecuencia en la resina que luego se transformó en ámbar.
Más allá del valor científico, el hallazgo tiene un componente cultural llamativo. Goethe, uno de los grandes referentes de la literatura universal, fue también un apasionado coleccionista y observador de la naturaleza. Sin saberlo, resguardó durante siglos una pieza clave para entender la vida en la Tierra mucho antes de la aparición del ser humano.
Este descubrimiento demuestra que incluso en museos y colecciones históricas aún pueden esconderse secretos capaces de reescribir capítulos completos de la historia natural, siempre y cuando la ciencia tenga las herramientas para mirar más allá de lo visible.


