domingo, 7 junio 2026
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El dato que sacude la campaña: Claudia Dobles y Álvaro Ramos se pelean el mismo voto mientras Laura Fernández avanza sola

El estudio que explica por qué Laura Fernández avanza mientras la oposición se divide entre Dobles y Ramos.

A pocos días de que Costa Rica vuelva a las urnas, un análisis de gran escala pone sobre la mesa una lectura incómoda para varios aspirantes presidenciales: el problema no está en la cantidad de nombres en la papeleta, sino en cómo el electorado procesa esas opciones.

Un informe divulgado por la plataforma ciudadana Tomatómetro, basado en más de 300.000 evaluaciones individuales, ofrece una radiografía poco usual del “mapa mental” del votante costarricense y ayuda a entender por qué la campaña se ha movido tan poco pese a la abundancia de candidaturas.

Menos opciones de las que parece

Aunque oficialmente compiten 20 candidaturas, el estudio concluye que la mayoría de personas no evalúa esa diversidad. El elector promedio simplifica el escenario en apenas cuatro grandes bloques. El eje que domina esa simplificación es uno ya conocido en la conversación política nacional: continuidad frente a oposición. Solo ese contraste explica cerca de la mitad de todas las variaciones en las preferencias medidas.

Dicho de otra forma, para una parte importante del padrón, las diferencias internas entre muchos partidos resultan secundarias o invisibles frente a esa gran división.

Oposición fragmentada, mismo electorado

El hallazgo más sensible del análisis apunta directamente a la oposición. Según los datos, Claudia Dobles y Álvaro Ramos concentran apoyos que se superponen en un 80 %. Es decir, ocho de cada diez personas que valoran positivamente a uno tienden a valorar también al otro.

Lejos de ampliar el bloque opositor, estas candidaturas compiten por un mismo segmento. El Frente Amplio aparece ubicado en una zona muy similar del espectro, reforzando la idea de que la oposición se disputa un electorado prácticamente idéntico.

El informe es claro al señalar que la dificultad no radica tanto en el discurso, sino en la falta de diferenciación percibida por el votante común.

Continuismo concentrado y con ventaja

En el otro extremo del eje se ubica Laura Fernández, quien aparece claramente separada del resto. Esa distancia no juega en su contra: al contrario, la coloca en una posición donde casi no enfrenta competencia directa por su base.

El estudio identifica a Nueva República, Unidos Podemos y Avanza como las fuerzas más cercanas a ese polo. Sin embargo, solo Avanza, con José Aguilar, muestra patrones que podrían realmente dividir parte del voto continuista.

El centro: fuera del radar, pero con potencial

Un tercer grupo lo conforman candidaturas que no encajan del todo ni en la oposición clásica ni en el continuismo. Ahí aparecen el PUSC de Juan Carlos Hidalgo, el PLP de Eliécer Feinzaig y el PIN de Luis Amador.

Hoy ese posicionamiento intermedio los penaliza: en un electorado que clasifica rápido entre dos grandes bandos, quien no cabe en ninguna categoría tiende a desaparecer del foco. Aun así, el análisis sugiere que estas opciones no generan un rechazo fuerte desde ninguno de los polos, lo que les permitiría, en teoría, crecer hacia ambos lados si logran visibilidad y tracción.

Candidaturas que no lograron entrar en la conversación

El dato más contundente del informe es que 11 de las 20 candidaturas quedan agrupadas como opciones marginales. No porque el votante no haya oído hablar de ellas, sino porque no las considera relevantes dentro de los ejes que organizan su decisión.

En la práctica, esto significa que buena parte de la contienda ya se resolvió antes del día de votación, no en las urnas, sino en la percepción colectiva.

Un escenario más simple de lo esperado

A la luz de este estudio, el panorama rumbo al 1.º de febrero se lee con mayor claridad: una candidatura con base definida y poco solapamiento, una oposición que se disputa el mismo electorado, un centro con potencial no activado y más de la mitad de los aspirantes fuera del mapa mental del votante.

La elección, pese a la extensa papeleta, parece jugarse en un terreno mucho más reducido de lo que sugieren los números oficiales.

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