Lo que empezó como un ambicioso proyecto inmobiliario terminó convirtiéndose en una experiencia tan impactante como histórica. Una pareja británica que apostó por transformar una antigua iglesia medieval en su hogar descubrió, en plena remodelación, decenas de cuerpos enterrados bajo el suelo del edificio, una situación que los obligó a replantear la obra y a tomar una decisión poco común.
Lucy y Rhys Thomas adquirieron en 2021 la antigua iglesia de St Peters, ubicada en la localidad de Peterstone Wentlooge, al sur de Gales. El inmueble, fundado en el año 1142, fue comprado en una subasta pública por 405.000 libras esterlinas, una suma cercana a los 2.000 millones de pesos colombianos. La intención de la pareja era clara: convertir el templo en una vivienda moderna sin borrar su esencia histórica.
Sin embargo, al iniciar los trabajos y levantar el piso —que databa de hace aproximadamente un siglo— los obreros se toparon con un hallazgo inesperado. A menos de medio metro de profundidad aparecieron restos humanos. Las excavaciones confirmaron la presencia de 83 cuerpos, enterrados de forma ordenada, muchos de ellos correspondientes a antiguos habitantes de la zona que, siglos atrás, fueron sepultados dentro del recinto religioso, una práctica común en la Edad Media.
Lejos de detener definitivamente el proyecto o trasladar los restos, la pareja optó por una salida que combinó respeto histórico y continuidad de la obra. Decidieron no exhumar los cuerpos y adaptar la remodelación para preservar el lugar de descanso de quienes fueron enterrados allí. Según relató Lucy Thomas a medios internacionales, el proceso no fue sencillo al inicio, pero con el tiempo asumieron el hallazgo como parte del significado del edificio.
“La forma en que estaban enterrados —familias completas, parejas, padres e hijos— nos hizo entender que este era su lugar final. No sentimos que fuera correcto moverlos”, explicó. Esa decisión fue tomada en coordinación con expertos y autoridades locales, respetando las normativas patrimoniales vigentes en el Reino Unido.
La transformación del templo se extendió por cerca de un año. Parte del piso original fue retirado y reutilizado en áreas externas, mientras que el interior fue reorganizado cuidadosamente. Se conservaron elementos arquitectónicos como el techo, las lámparas y la estructura principal, y se añadió un entrepiso para crear nuevos ambientes sin alterar la identidad del lugar.
Hoy, la antigua iglesia reconvertida cuenta con seis habitaciones, seis baños y espacios de recreación que incluyen sala de juegos, piano, minibar e incluso un jacuzzi. Lejos de convertirse únicamente en una residencia privada, la propiedad se alquila actualmente como hospedaje turístico a través de plataformas digitales, atrayendo a visitantes interesados en vivir una experiencia fuera de lo común.
Más allá del impacto mediático, el caso ha reabierto el debate sobre cómo convivir con el patrimonio histórico en proyectos de reutilización arquitectónica. La historia de los Thomas demuestra que, incluso frente a descubrimientos tan sensibles como este, es posible encontrar un equilibrio entre el desarrollo moderno y el respeto por la memoria del pasado.


