El creciente uso de medicamentos diseñados para tratar la diabetes como atajo para bajar de peso vuelve a encender las alarmas en el ámbito de la salud. Esta vez, la advertencia llega desde Chile, luego de que una influencer fuera internada por una grave complicación asociada al uso de Ozempic, un fármaco que se ha vuelto popular en redes sociales por su efecto para reducir el apetito.
La creadora de contenido Pao Pinto Barbieri relató que debió ser hospitalizada tras desarrollar una pancreatitis aguda, luego de aplicarse el medicamento sin indicación ni seguimiento médico. Su testimonio, difundido en Instagram, generó miles de reacciones y reabrió el debate sobre los riesgos de consumir fármacos “de moda” guiados por recomendaciones informales o experiencias ajenas.
Según contó la influencer, su decisión estuvo influenciada por la normalización del uso del medicamento en plataformas digitales. Videos, testimonios y recomendaciones sin respaldo profesional terminaron por convencerla de que el riesgo era mínimo. “Uno ve resultados rápidos y cree que nada va a pasar”, reconoció, al admitir que ignoró advertencias sobre posibles efectos secundarios.
Un medicamento clínico convertido en tendencia
Ozempic pertenece a un grupo de medicamentos conocidos como agonistas del receptor GLP-1, desarrollados originalmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Su función principal es regular los niveles de azúcar en sangre y, como efecto secundario, generar mayor sensación de saciedad. Esa característica lo convirtió, en poco tiempo, en una opción atractiva para personas que buscan perder peso de forma acelerada.
Sin embargo, especialistas en salud recuerdan que no se trata de un producto inocuo ni diseñado para un uso estético sin evaluación clínica previa. En Costa Rica, médicos endocrinólogos y nutricionistas han insistido en que estos fármacos deben recetarse únicamente tras una valoración integral del paciente, considerando antecedentes médicos, exámenes de laboratorio y un control periódico.
Riesgos que no siempre se ven en redes
El caso de Pinto Barbieri puso sobre la mesa una realidad poco discutida en redes sociales: los efectos adversos pueden ser severos. Entre las complicaciones asociadas al uso de Ozempic se incluyen inflamación del páncreas, problemas en la vesícula biliar, hipoglucemias y, en pacientes con diabetes, empeoramiento de la retinopatía diabética. Algunas investigaciones incluso analizan una posible relación con afecciones tiroideas.
En el caso de la influencer chilena, la pancreatitis obligó a su hospitalización y a un tratamiento médico urgente. Aunque su evolución ha sido positiva, ella misma decidió contar su experiencia como advertencia pública. “No es solo ponerse una inyección y ya”, señaló, al insistir en la necesidad de acudir a un profesional de salud antes de iniciar cualquier tratamiento.
Un llamado de atención también para Costa Rica
En el país, el interés por medicamentos para bajar de peso ha ido en aumento, impulsado por la presión estética, la promesa de resultados rápidos y la influencia de figuras públicas. Para expertos nacionales, este caso debe servir como campanazo de alerta sobre los peligros de la automedicación y la desinformación.
Las autoridades sanitarias y los profesionales de la salud coinciden en un mensaje claro: no existen soluciones mágicas para el control del peso. Cualquier tratamiento farmacológico debe formar parte de un abordaje integral que incluya alimentación adecuada, actividad física y acompañamiento médico.
El testimonio que hoy circula en redes no es solo una historia personal, sino una advertencia sobre cómo una tendencia puede convertirse en un riesgo real cuando se deja la salud en manos del algoritmo y no del criterio profesional.


