sábado, 11 julio 2026
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Cabello redobla ofensiva internacional y pide apoyo global para “liberar” a Maduro

El oficialismo venezolano volvió a subir el tono de su discurso internacional. Esta vez fue Diosdado Cabello, uno de los hombres más influyentes del chavismo, quien lanzó un llamado directo a la comunidad internacional para exigir la liberación de Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, detenidos desde inicios de enero en un operativo que el régimen califica como una agresión extranjera.

Durante una conferencia de prensa del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Cabello afirmó que, a casi un mes de los hechos, el movimiento oficialista se mantiene movilizado en las calles del país. Según su versión, la captura del mandatario no solo constituye un “secuestro”, sino un ataque a la soberanía nacional que debe ser condenado fuera de las fronteras venezolanas.

El dirigente chavista insistió en que la detención ocurrió en medio de una operación que dejó víctimas civiles, un elemento que el gobierno utiliza para reforzar su relato de victimización frente a actores externos. Esta narrativa ha sido reiterada por voceros del régimen en actos públicos, medios estatales y foros internacionales, con el objetivo de consolidar apoyo político y diplomático.

Desde el 3 de enero, Venezuela atraviesa un escenario de alta tensión política. La ausencia de Maduro del poder ha obligado al chavismo a reorganizar su estructura interna y a blindar su discurso ante una base que enfrenta incertidumbre. En ese contexto, Cabello se ha convertido en una de las principales figuras encargadas de sostener el control político y de proyectar fortaleza.

Como parte de esta estrategia, el PSUV anunció una agenda intensa de movilizaciones para febrero, mes que denominaron “Febrero Rebelde”. El plan incluye marchas, actos conmemorativos y referencias a figuras históricas del chavismo y del ideario revolucionario, como Ezequiel Zamora y Hugo Chávez. La intención, según analistas, es mantener cohesionada a su militancia y evitar señales de fractura interna.

El llamado al apoyo internacional no es casual. El chavismo busca que gobiernos aliados y movimientos afines cuestionen la legalidad de la detención y presionen en organismos multilaterales. Sin embargo, fuera del círculo de países cercanos a Caracas, la narrativa del “secuestro” enfrenta escepticismo, especialmente por los antecedentes judiciales y políticos que rodean al mandatario venezolano.

Mientras tanto, la situación sigue abierta. La ofensiva discursiva de Cabello refleja un chavismo que intenta ganar tiempo, respaldo externo y control interno, en un escenario donde el futuro político de Venezuela continúa marcado por la confrontación y la incertidumbre.

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