domingo, 5 julio 2026
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Estudio forense tico desmiente que toda muerte en cirugía estética sea mala praxis

Una tesis científica desarrollada en Costa Rica por la médica forense Dra. Marcela Balmaceda Chaves sacude el debate nacional sobre las muertes asociadas a procedimientos quirúrgicos.

Una tesis científica desarrollada en Costa Rica por la médica forense Dra. Marcela Balmaceda Chaves sacude el debate nacional sobre las muertes asociadas a procedimientos quirúrgicos estéticos y derriba uno de los discursos más repetidos: que toda complicación equivale automáticamente a negligencia médica. Su investigación analizó los 13 casos sometidos a autopsia médico-legal entre 2006 y 2015, demostrando que la principal causa de muerte fue el embolismo pulmonar, especialmente el embolismo graso, seguido por shock séptico y shock hipovolémico.

El estudio documenta que la liposucción estuvo presente en 12 de los 13 casos y que todas las muertes ocurridas durante la cirugía se debieron a embolismo graso, una complicación fisiopatológica conocida y descrita en la literatura médica. La autora también aclara que el embolismo graso y el síndrome de embolismo graso no son la misma entidad clínica, y evidencia inconsistencias en la forma en que algunos mecanismos de muerte fueron explicados en los informes periciales, incluyendo casos con ausencia de estudios histopatológicos o neuropatológicos pese a ser necesarios.

Otro hallazgo relevante es que solo en siete casos existía registro de consentimiento informado y únicamente tres detallaban los procedimientos autorizados, lo que apunta más a fallas en el proceso médico-administrativo que a un patrón uniforme de mala praxis quirúrgica. Asimismo, se identificaron dos muertes accidentales con responsabilidad médica, ambas asociadas a un inadecuado manejo postoperatorio.

Contrario al discurso que busca responsabilizar a una especialidad en particular, la tesis revela que la mayoría de los procedimientos fueron realizados por cirujanos plásticos, aunque también hubo participación de médicos sin esa especialidad. En Costa Rica, además, no existe exclusividad legal para la cirugía estética: cualquier médico incorporado puede realizarla conforme al principio de libertad del acto médico.

En un contexto donde se pretende restringir el ejercicio del Médico Cirujano General, los hallazgos de Balmaceda son contundentes: el problema no es quién opera, sino cómo se selecciona al paciente, cómo se comunica el riesgo y cómo se vigila el postoperatorio. La cirugía estética no es inocua, pero tampoco puede tratarse como un delito por definición.

La ciencia forense lo advierte con claridad: la seguridad del paciente se construye con protocolos, evidencia y análisis técnico, no con campañas de miedo ni con ataques selectivos contra un grupo profesional.

Articulo por: Foro de médicos.

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