El cerro Fitz Roy, uno de los íconos del montañismo mundial, fue escenario de una acción sin precedentes y altamente controvertida. Tres escaladores rusos alcanzaron la cumbre del macizo patagónico y realizaron un descenso mediante salto BASE con wingsuit y paracaídas, una práctica extrema que no cuenta con autorización dentro del Parque Nacional Los Glaciares.
La maniobra fue ejecutada el 7 de enero de 2026 y consistió en un vuelo de casi tres minutos desde una altura cercana a los 3.000 metros. Según los propios protagonistas, se trató de una “configuración perfecta”, resultado de años de experiencia y de una minuciosa planificación.
Los responsables de la hazaña son Boris Egorov, Vladimir Murzaev y Konstantin Jäämurd, integrantes del colectivo Dirty Climbers. Egorov y Murzaev se desempeñan como guías de montaña en la agencia Club 7, mientras que Jäämurd es aspirante a guía profesional.
Para alcanzar el punto de salto, los escaladores ascendieron por la exigente ruta Royal Flush, una vía de 1.250 metros verticales en la cara este del Fitz Roy, abierta hace más de 30 años por alpinistas alemanes. Todo el proceso fue documentado y difundido a través de redes sociales.
Sin embargo, la acción generó controversia, ya que el salto BASE no está permitido en el área protegida. El reglamento del Parque Nacional Los Glaciares establece que toda actividad que no esté expresamente autorizada se considera prohibida. Hasta el momento, no se emitió un pronunciamiento oficial por parte de las autoridades.
El salto BASE implica lanzarse desde objetos fijos —como edificios, puentes o acantilados— y desplegar un paracaídas a baja altura, lo que reduce el tiempo de caída pero incrementa considerablemente el riesgo. La sigla BASE proviene de Building (edificio), Antenna (antena), Span (puente) y Earth (tierra o acantilado).
Los escaladores permanecieron cerca de un mes en El Chaltén a la espera de condiciones climáticas óptimas para concretar la maniobra. No era su primera experiencia de este tipo: previamente habían realizado saltos desde el Cerro Torre, Mojón Rojo y las agujas Guillomet y Saint-Exupéry.
Egorov explicó en el sitio especializado Planet Mountain que durante la escalada contaron con apoyo logístico de otros profesionales, entre ellos los estadounidenses Will Fazio y Zach Dreher, además de Ilya Kull como parte del equipo de soporte. También agradeció al reconocido escalador argentino Rolando Garibotti, quien les había señalado el posible punto de salida.
“Una pared enorme, un ascenso de varios días y una salida completamente nueva e impresionante. Mucha suerte, fruto de toda una vida de experiencia”, resumió Egorov sobre la hazaña.
El Fitz Roy, también conocido como monte Chaltén, tiene una altura de 3.405 metros y es considerado una de las montañas más difíciles del mundo debido a sus paredes casi verticales, las condiciones climáticas extremas y los fuertes vientos constantes. En noviembre pasado fue distinguido como “Montaña Turística de Fama Mundial”, consolidando su prestigio internacional tanto en el alpinismo como en el turismo de aventura.


