sábado, 11 julio 2026
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Partió una piedra común y halló una figura idéntica a un personaje de Plaza Sésamo

Lo que parecía un simple fragmento de roca volcánica terminó convirtiéndose en una de las curiosidades geológicas más comentadas de los últimos años. En Soledade, una localidad del estado de Río Grande do Sul, en Brasil, un geólogo se llevó una sorpresa mayúscula al partir una piedra y descubrir en su interior una figura que recuerda de forma asombrosa a un personaje icónico de Plaza Sésamo.

El hallazgo ocurrió cuando el geólogo Mike Bowers examinaba una piedra con forma ovalada, similar a un huevo, típica de la región. Al abrirla, quedó expuesta una imagen que rápidamente llamó la atención: el interior mostraba una configuración casi perfecta del famoso “Monstruo de las Galletas”, con una silueta azul intensa y dos formas circulares que parecen ojos.

Aunque la imagen volvió a viralizarse recientemente en redes sociales, el descubrimiento se remonta a 2021. Fue el propio Bowers quien compartió las fotografías en su cuenta de Facebook, aclarando que el hallazgo inicial fue realizado por Lucas Fassari, otro aficionado a la geología de la zona. “He visto otras piedras con formas curiosas, pero esta está completa, es probablemente la más perfecta que existe”, comentó en su publicación.

Desde el punto de vista científico, no se trata de una escultura ni de una intervención humana. La piedra es un ágata, un mineral semiprecioso que se forma a partir de lava volcánica. Durante el enfriamiento del magma, se generan burbujas de gas que dejan cavidades internas; con el paso del tiempo, estas cavidades se rellenan con cristales, en este caso cuarzo de tonalidad azul profunda, dando lugar a patrones únicos.

Uno de los aspectos que más sorprendió a los especialistas es que la figura aparece en ambos lados de la piedra una vez cortada, algo poco común en este tipo de formaciones. Normalmente, las cavidades internas no coinciden de forma tan simétrica como para crear una imagen casi idéntica en ambas caras.

El impacto mediático del hallazgo no tardó en traducirse en interés económico. Según relató Bowers, recibió múltiples ofertas de coleccionistas y fanáticos, algunas que llegaron a rondar los 10.000 dólares. Aunque en un inicio aseguró que prefería conservar la piedra, no se descarta que haya terminado en manos de algún coleccionista con alto poder adquisitivo.

Más allá de su valor comercial, el caso vuelve a poner sobre la mesa cómo la naturaleza, sin intención alguna, puede crear formas que el ojo humano asocia de inmediato con figuras culturales. Un recordatorio de que, incluso en una simple piedra, pueden esconderse historias capaces de darle la vuelta al mundo.

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