sábado, 11 julio 2026
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Investigación en las sombras: EE. UU. habría seguido de cerca a Delcy Rodríguez por presuntos nexos con el narcotráfico

Durante años, el nombre de Delcy Rodríguez ha ocupado un lugar central en la política venezolana. Sin embargo, documentos de inteligencia citados recientemente por la agencia The Associated Press revelan que, lejos de los focos públicos, autoridades estadounidenses habrían seguido de cerca a la actual presidenta encargada de Venezuela por supuestos vínculos con redes ilícitas desde al menos 2018.

Según la información divulgada por AP, la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) habría abierto un expediente que incluye señalamientos por narcotráfico, lavado de dinero y contrabando de oro. El archivo, elaborado con aportes de distintas fuentes de inteligencia, también identificaría a presuntos colaboradores y estructuras asociadas a estas actividades.

Uno de los elementos más delicados del caso surgió en 2021, cuando un informante confidencial aseguró a la DEA que Rodríguez utilizaba hoteles en la isla de Margarita como parte de un esquema para blanquear dinero. De acuerdo con el reporte, estos establecimientos habrían servido como fachada para mover recursos de origen ilícito, aprovechando el flujo turístico y la limitada supervisión en ciertas zonas del Caribe venezolano.

Un año más tarde, en 2022, la situación habría escalado aún más. La agencia antidrogas clasificó a Rodríguez como “objetivo prioritario”, una categoría que, según las propias autoridades estadounidenses, se reserva para figuras consideradas de alto impacto dentro del crimen organizado. Esta designación no implica una acusación formal, pero sí un mayor nivel de seguimiento e intercambio de información entre agencias.

El expediente también menciona la relación de Rodríguez con el empresario colombiano Alex Saab, detenido en 2020 por cargos de lavado de dinero y señalado como una pieza clave en el entramado financiero del chavismo. Saab, quien en su momento ocupó cargos dentro del aparato estatal venezolano, fue recientemente apartado del Ministerio de Industrias y Producción Nacional, en medio de una reconfiguración del gabinete impulsada por la propia Rodríguez.

Estas revelaciones contrastan con el discurso público sostenido desde Washington en momentos clave. Cuando el entonces presidente Donald Trump anunció la captura de Nicolás Maduro, describió a Delcy Rodríguez como una figura fundamental para la estabilidad de Venezuela, pese a que, según AP, las sospechas sobre sus presuntos vínculos con actividades ilícitas ya circulaban en los despachos de inteligencia estadounidenses.

Para analistas internacionales, este tipo de contradicciones refleja la complejidad de la política exterior hacia Venezuela, donde los intereses estratégicos, la presión diplomática y las investigaciones judiciales avanzan por carriles paralelos. En el contexto latinoamericano, y particularmente para países como Costa Rica que observan con atención la evolución de la crisis venezolana, el caso vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la impunidad, la transparencia y el alcance real de la cooperación internacional contra el narcotráfico.

Aunque hasta ahora no se han presentado cargos formales contra Rodríguez en tribunales estadounidenses, la existencia de un expediente de largo aliento sugiere que el tema está lejos de cerrarse. Las posibles consecuencias políticas y diplomáticas de estas investigaciones podrían sentirse no solo en Caracas, sino también en la dinámica regional, en un momento en que la seguridad, el crimen transnacional y la estabilidad democrática siguen siendo retos compartidos en América Latina.

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