Chile atraviesa una de las emergencias ambientales más complejas de los últimos meses luego de que el Gobierno declarara estado de catástrofe en las regiones de Ñuble y Biobío, ante el avance de incendios forestales que han obligado a evacuar de forma preventiva a cerca de 20.000 personas.
La decisión fue adoptada durante la madrugada del domingo por el presidente Gabriel Boric, quien anunció la medida a través de sus redes sociales, señalando que la magnitud de los siniestros exige la activación total de los recursos del Estado para proteger a la población y contener el fuego.
Focos activos y evacuaciones masivas
Según información oficial, 19 incendios permanecen activos en distintas zonas del país, de los cuales 12 se concentran en Ñuble y Biobío, regiones ubicadas en la zona centro-sur de Chile. Brigadas forestales, bomberos y equipos de emergencia trabajan sin descanso tanto por tierra como por aire, mientras las condiciones climáticas han dificultado las labores de control.
Las evacuaciones se han concentrado principalmente en las comunas de Penco y Lirquén, en Biobío, donde el fuego avanzó peligrosamente hacia sectores habitados. Imágenes transmitidas por medios locales muestran calles cubiertas de humo, vehículos destruidos y extensas áreas afectadas por las llamas.
La directora del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), Alicia Cebrián, confirmó que estas zonas representan el punto más crítico de la emergencia y explicó que las evacuaciones se realizaron como medida preventiva para evitar víctimas.
Incendios que se fusionan y miles de hectáreas dañadas
Uno de los elementos que ha elevado la preocupación de las autoridades es la unión de varios focos, particularmente el incendio iniciado en Penco, que se extendió hacia Hualqui y Tomé, formando un solo frente de gran magnitud. De acuerdo con datos preliminares, este incendio ha consumido alrededor de 3.000 hectáreas, evidenciando la rápida propagación del fuego.
Hasta el momento, no se ha confirmado oficialmente la existencia de personas fallecidas, ni se ha entregado un balance definitivo sobre viviendas dañadas, aunque las evaluaciones continúan conforme avanzan las labores de emergencia.
Un país marcado por incendios recientes
Chile no es ajeno a este tipo de tragedias. En febrero de 2024, el país vivió uno de los episodios más devastadores de su historia reciente, cuando incendios simultáneos en la zona de Viña del Mar dejaron 138 personas fallecidas y miles de damnificados. Ese antecedente ha llevado a las autoridades a actuar con mayor rapidez ante escenarios de alto riesgo.
El estado de catástrofe permite al Ejecutivo movilizar a las Fuerzas Armadas, reforzar la logística, acelerar la coordinación interinstitucional y disponer de recursos extraordinarios para enfrentar la emergencia.
Llamado a la población
Las autoridades chilenas reiteraron el llamado a la ciudadanía a respetar las órdenes de evacuación, mantenerse informada por canales oficiales y evitar acciones que puedan provocar nuevos focos de incendio.
Mientras continúan los operativos de combate aéreo y terrestre, el Gobierno mantiene un monitoreo permanente de la situación, a la espera de que las condiciones permitan estabilizar los incendios y dimensionar el impacto total en las regiones afectadas.


