Una jueza de la República recurrió a las redes sociales para denunciar públicamente una experiencia que, según sus propias palabras, la dejó profundamente afectada tanto en lo personal como en lo económico. El caso, ocurrido esta semana, expone una modalidad delictiva que se repite cada vez con más frecuencia en Costa Rica: el robo seguido de intentos de extorsión aprovechándose de la desesperación de las víctimas.
De acuerdo con el relato divulgado por la funcionaria judicial, el vehículo fue sustraído desde su vivienda mediante el conocido “método del descuido”, una práctica en la que los delincuentes aprovechan lapsos mínimos de distracción para cometer el robo sin recurrir a la violencia directa. Horas después de percatarse del hecho, la jueza decidió hacerlo público mediante una publicación en Facebook, donde expresó la frustración e impotencia que le generó la situación.
En su mensaje, describió el impacto emocional del robo, señalando que no se trata únicamente de la pérdida material, sino de una sensación de vulnerabilidad que afecta la intimidad, la privacidad y la estabilidad familiar. La molestia aumentó cuando, apenas cuatro horas después del robo, recibió llamadas de desconocidos exigiendo ¢800 mil a cambio de supuestamente devolver el vehículo.
Según explicó, quienes la contactaron no estarían vinculados directamente con el robo, sino que habrían aprovechado la información divulgada para intentar lucrar mediante el engaño. En su publicación, la jueza fue contundente al rechazar este tipo de prácticas y cuestionó la falta de valores detrás de quienes se aprovechan del dolor ajeno, utilizando un lenguaje fuerte para evidenciar su enojo e indignación.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa un tema sensible: la exposición de hechos delictivos en redes sociales. Especialistas en seguridad advierten que, aunque la reacción de denunciar públicamente es comprensible, este tipo de publicaciones puede facilitar que terceros malintencionados identifiquen a la víctima y busquen sacar provecho económico mediante estafas o extorsiones.
Las recomendaciones generales ante un robo de vehículo son claras: realizar de inmediato la denuncia ante las autoridades correspondientes y evitar compartir detalles sensibles en plataformas digitales, al menos en las primeras horas. La información pública, en manos equivocadas, puede convertirse en una herramienta más para el delito.


