domingo, 12 julio 2026
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La franja marrón que cruza el Atlántico: el fenómeno natural que preocupa a científicos y países costeros

En los últimos meses, imágenes captadas por satélites de la NASA llamaron la atención de la comunidad científica y del público en general: una extensa franja marrón se extiende sobre el océano Atlántico, conectando visualmente la costa occidental de África con el golfo de México. Aunque a primera vista podría parecer un derrame o un evento anómalo, los expertos coinciden en que se trata de un fenómeno natural cada vez más frecuente y de gran escala.

La coloración detectada corresponde al Gran Cinturón de Sargazo, una acumulación masiva de algas flotantes que se ha consolidado como una de las mayores estructuras biológicas visibles desde el espacio.

¿Qué es el Gran Cinturón de Sargazo?

El sargazo es una macroalga que tiene la particularidad de no necesitar anclarse al fondo marino. Gracias a pequeñas vesículas llenas de gas, puede flotar y desplazarse con las corrientes oceánicas, formando grandes mantos en la superficie del mar.

Desde 2011, científicos de la Universidad del Sur de Florida han documentado el crecimiento sostenido de este cinturón, que puede extenderse por miles de kilómetros. En mar abierto, el sargazo cumple una función ecológica clave: sirve como refugio y zona de alimentación para peces, tortugas marinas, aves e invertebrados.

Un crecimiento que rompe récords

El problema surge cuando la cantidad de sargazo supera los niveles habituales. Según datos científicos, en mayo de 2025 la biomasa alcanzó un máximo histórico cercano a los 38 millones de toneladas, superando registros anteriores. Aunque en la actualidad el volumen estimado ronda los 13 millones de toneladas, sigue siendo una cifra considerablemente alta.

Este crecimiento desmedido está vinculado a varios factores, entre ellos el aumento de nutrientes en el océano, cambios en las corrientes marinas y el impacto del cambio climático, que favorece la proliferación de estas algas.

Cuando llega a las costas, el impacto cambia

Mientras flota en mar abierto, el sargazo es parte del equilibrio natural del océano. Sin embargo, cuando las corrientes lo empujan hacia las costas del Caribe, Centroamérica y Florida, el escenario se complica.

Las acumulaciones densas bloquean la entrada de luz solar, afectan el intercambio de oxígeno y dificultan el desplazamiento de especies marinas. Al hundirse, pueden dañar arrecifes de coral y praderas marinas, ecosistemas especialmente sensibles y fundamentales para la biodiversidad.

Olores, turismo y costos económicos

En las playas, el problema se intensifica con la descomposición del sargazo. Este proceso libera sulfuro de hidrógeno, un gas con olor fuerte que deteriora la calidad del aire y genera molestias tanto para habitantes como para visitantes.

Además del impacto ambiental, el fenómeno tiene consecuencias económicas directas. Regiones altamente dependientes del turismo deben invertir cada vez más recursos en la limpieza de playas y en la mitigación de daños, mientras enfrentan una reducción en la llegada de turistas.

Un desafío regional de largo plazo

El Gran Cinturón de Sargazo no es un evento aislado ni pasajero. Su recurrencia anual lo ha convertido en un reto ambiental y económico que trasciende fronteras. Para países del Caribe y Centroamérica, incluida Costa Rica por su cercanía y vínculos con estos ecosistemas, el seguimiento científico y la cooperación internacional serán claves para enfrentar un fenómeno que ya forma parte de la nueva dinámica del océano Atlántico.

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