lunes, 13 julio 2026
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La condena que podría revelar más sobre el poder y el narcotráfico en Venezuela

Una decisión judicial tomada en Estados Unidos podría tener repercusiones políticas más allá de los tribunales. La Corte del Distrito Sur de Nueva York dictó cadena perpetua contra un ciudadano venezolano acusado de liderar una compleja red internacional de narcotráfico, cuyos tentáculos —según la Fiscalía— alcanzaron a altos niveles del poder político y militar en Venezuela.

El fallo no solo cierra uno de los procesos más extensos por tráfico de cocaína en ese país, sino que también abre la puerta a eventuales revelaciones que podrían comprometer a figuras clave del chavismo.

De empresario a pieza clave del crimen organizado

El condenado es Carlos Orense Azocar, conocido en círculos judiciales como “El Gordo Orense”. Durante años se presentó como un próspero empresario vinculado al sector maderero, con influencia en instituciones públicas y presencia en aeropuertos estratégicos del país sudamericano.

Sin embargo, la investigación estadounidense logró demostrar que esa fachada habría servido para encubrir una operación sostenida de envío de cocaína, con origen en Colombia y tránsito por Venezuela hacia mercados de Centroamérica, México y Estados Unidos.

Protección política y ventajas logísticas

Uno de los elementos que más peso tuvo en el juicio fue la presunta colaboración de funcionarios estatales venezolanos, que habría permitido al acusado operar con un nivel de impunidad poco común.

Según los fiscales, Orense contó con facilidades para movilizar cargamentos, evitar controles y disponer de armamento pesado, gracias a alianzas con mandos militares y jerarcas políticos. En los documentos judiciales se señala que estas conexiones habrían sido claves para el éxito de la red durante casi dos décadas.

Fincas, pistas clandestinas y armas de guerra

Las autoridades estadounidenses detallaron que el narcotraficante administraba propiedades rurales en Venezuela utilizadas como centros de acopio de droga, muchas de ellas con pistas de aterrizaje ilegales.

Además, durante el proceso se documentó la posesión de armas de alto calibre, municiones y equipos propios de fuerzas militares, utilizados tanto para proteger la mercancía como para asegurar el control territorial de las rutas.

Un nombre que vuelve a aparecer: Diosdado Cabello

Aunque no forma parte del juicio, el nombre de Diosdado Cabello, una de las figuras más influyentes del régimen venezolano, aparece mencionado en expedientes judiciales relacionados con el caso.

Para las autoridades estadounidenses, la estructura criminal no pudo haberse mantenido activa sin el aval o la tolerancia de sectores del poder. Este punto cobra relevancia porque Cabello ya figura en otros procesos abiertos por presuntos vínculos con organizaciones criminales y grupos armados.

Testimonios que comprometen a exfuncionarios

Durante el juicio, un exintegrante de la red criminal, ahora colaborador de la justicia, brindó declaraciones que apuntan a exmilitares y exjefes de inteligencia venezolanos, algunos de ellos ya procesados o requeridos por Estados Unidos.

Estos testimonios describen un entramado donde narcotráfico, corrupción y estructuras estatales se mezclaron durante años, debilitando los controles institucionales y facilitando el crimen transnacional.

Relación con grupos armados colombianos

Otro aspecto revelado en el proceso fue la supuesta relación del condenado con las antiguas Farc, específicamente para la compra, transporte y resguardo de cocaína en zonas fronterizas.

Esta conexión refuerza la tesis de las autoridades estadounidenses sobre la existencia de alianzas criminales regionales, con impacto directo en la seguridad del hemisferio.

¿Qué viene ahora?

Aunque la condena es a cadena perpetua, analistas no descartan que Orense Azocar intente negociar con la Fiscalía, aportando información adicional a cambio de beneficios procesales.

De concretarse, sus declaraciones podrían ampliar investigaciones en curso y generar nuevos escenarios judiciales y políticos, especialmente en momentos en que el régimen venezolano enfrenta mayor presión internacional.

Un caso que resuena en la región

Para países como Costa Rica, que han reforzado su cooperación internacional contra el narcotráfico, este caso confirma cómo el crimen organizado trasciende fronteras y se fortalece cuando logra infiltrarse en estructuras de poder.

La sentencia en Nueva York no solo castiga a un individuo, sino que vuelve a poner sobre la mesa una pregunta clave para la región: ¿hasta qué punto el narcotráfico ha logrado capturar al Estado en algunos países?

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