Lo que comenzó como una tarde de juego terminó en una tragedia que hoy reabre el debate sobre la seguridad en piscinas, incluso en entornos familiares. Una niña de 11 años perdió la vida en Brasil luego de quedar atrapada por el sistema de succión de una pileta, un riesgo que muchas veces pasa desapercibido.
El accidente ocurrió el pasado 26 de diciembre en una vivienda ubicada en el barrio Jardim Itaguaçu, en la ciudad de Campinas, estado de São Paulo, pero el caso se dio a conocer públicamente hasta días recientes. La menor, identificada como Anna Clara Soares de Britto, se encontraba en la casa de sus abuelos maternos, compartiendo con una amiga.
Un descuido fatal captado por cámaras
Las cámaras de seguridad del patio registraron los últimos minutos antes del desenlace. En las imágenes se observa a la niña intentando realizar una maniobra común entre menores: apoyarse en el borde de la piscina y dejarse caer hacia atrás al agua. En ese momento, su cabello largo fue absorbido por la bomba de succión del sistema de filtrado.
El mecanismo impidió que la menor pudiera salir por sus propios medios. Durante varios minutos, luchó por liberarse mientras su amiga, sin comprender la gravedad de la situación, creyó que se trataba de un juego más.
Minutos que marcaron la diferencia
Según el informe policial, la niña permaneció sumergida cerca de 15 minutos. Fue hasta que un adulto cercano notó que algo no estaba bien que se activó el rescate. Uno de los presentes corrió a apagar el motor de la piscina, mientras otro se lanzó al agua y, con un cuchillo, logró cortar el cabello atrapado para sacarla.

Pese a la rápida intervención posterior, el daño ya era irreversible. Personal de emergencias trasladó a la menor al Hospital Clínico de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), donde los médicos confirmaron su fallecimiento.
Un antecedente que encendió las alarmas
El caso genera especial impacto porque ocurre pocos días después de que el Concejo Municipal de Campinas aprobara una ley que refuerza las medidas de seguridad en piscinas de uso colectivo. La normativa prohíbe ciertos motores de succión y obliga a instalar dispositivos de protección para evitar atrapamientos.
La legislación fue nombrada “Ley Manuela”, en memoria de otra niña que murió en circunstancias similares años atrás, también en Campinas, cuando su cabello quedó atrapado en el sistema de succión de la piscina de un hotel. En aquel caso, la menor estuvo bajo el agua durante siete minutos.
Un riesgo poco visibilizado
Especialistas advierten que los sistemas de succión representan un peligro real, especialmente para niños y niñas con cabello largo, y que estos accidentes pueden ocurrir tanto en piscinas públicas como privadas. La falta de rejillas de seguridad adecuadas o el desconocimiento del funcionamiento de los motores puede convertir un momento recreativo en una emergencia mortal.
La muerte de Anna Clara vuelve a poner sobre la mesa una advertencia clara: la supervisión constante y la instalación de dispositivos de seguridad no son opcionales cuando se trata de piscinas. Son, literalmente, una cuestión de vida o muerte.


